Zulema Orozco, estudiar sin miedo al machismo

(Imagen: Zayda Solís)

Morelia, Mich. | Acueducto Noticias / Irene Valdivia.- Zulema Nayeli Orozco Magaña es una joven estudiante de Derecho en la Universidad Michoacana, originaria de Taretan, en Michoacán. Actualmente tiene 20 años.


Zulema narra sobre su lugar de nacimiento, describiéndolo como un lugar que no era inseguro para las mujeres, pero de manera reciente ha visto recrudecerse la violencia contra las mujeres.


“Te puedo decir contados los casos de las chicas que han desaparecido. Lamentablemente no han vuelto a su casa, y las que han aparecido, aparecen muertas.” Lamenta sobre la situación del municipio michoacano.


“Hay mucho tema de violencia familiar, y de que las mujeres se callan. No es justo que porque (los hombres) nos mantienen o porque nos llevan a la casa el pan de cada día, tengan la obligación o se sientan en el derecho de mandar en nuestras vidas.”, refiere sobre los roles de género aún muy marcados en Taretan.


La joven mujer cuenta que fue durante sus estudios de preparatoria que se enfrentó a una situación de acoso por parte de otro joven. Situación de la cual pudo salir, pero que le dio motivación de involucrarse con otras mujeres para frenar esta violencia. Violencia que actualmente intenta combatir desde un partido político, que es MORENA.

A la edad de 18 años, cuando entró a la Universidad, tomó la difícil decisión de salir de su municipio para estudiar en Morelia, pues describe que se encontraba muy apegada a su núcleo familiar.


“La verdad es una experiencia muy difícil, porque llegas a un lugar diferente, con costumbres diferentes. Mucha libertad que lamentablemente yo no tenía, entonces tuve que aprender a lidiar con eso, con no aventarme al mundo luego luego, sino ir conociendo poco a poco.”, reflexiona la joven mujer sobre su aprendizaje en la vida independiente.

“Sí vivo con el miedo de que me llegue a pasar algo, porque sé que en tanto tú como yo, mis amigas, ninguna está exenta de todo eso (Violencia de género), de con quién nos relacionamos, porque gente mala hay en todos lados, entonces tiendo a ser muy amable por el ámbito en el que me he desenvuelto últimamente. Entonces libre de acoso, no he estado.”, comparte sobre la preocupación que tiene sobre vivir violencia como mujer.


Refiere que tanto porque ser deportista, como el tipo de vestimenta usa, suele ser blanco de comentarios machistas.
“como los que suelen hacer los hombres como ya los conocemos, como ‘Ay, estás bien buena’ o este tipo de cosas, y es con lo que tenemos que aprender a lidiar, aunque no tendríamos que lidiar con eso porque no tenemos necesidad de hacerlo.”, lamenta.


“También, de encontrarte personas en la calle, de no sentirte con la tranquilidad de saber que estás en la facultad, y al ir caminando a tu casa, nada te asegura que sí vas a regresar, de quién le va a avisar a tus papás que estás bien”.


Aunque Zulema también es optimista. Considera que hacer amigas es una forma de cuidado entre mujeres que comparten su situación, y que esto la ha ayudado a desenvolverse con seguridad en su nuevo entorno.


“el hacer amigas de confianza, que tú sepas que en cualquier momento te van a respaldar o te van a cuidar. Yo gracias a Dios me he encontrado personas muy buenas aquí en mi vida de foránea, que son las mamás de mis amiguitas tanto como mis amiguitas, y me siento segura. Me siento con la tranquilidad de que en cualquier momento, si me llega a pasar algo, ellas van a salir a gritar por mí, lo que yo en su momento también lo puedo hacer por las demás.”

Fragmentada entre dos ciudades, su lugar de origen y su actual residencia en Morelia, Zulema puede comparar las piezas del machismo que debe resolver en su día a día, y observa para mal una situación en la capital michoacana.


“Al menos allá en mi municipio, pues independientemente del machismo también hay caballeros, y aquí en Morelia yo he notado que no. O sea, los hombres son muy indiferentes a los temas de las mujeres en todos los sentidos, en todos los sentidos, como ir a ayudarle a cargar una bolsa, acomedirse a llevarla a su casa, o sea, son temas como que los avergüenzan, como si eso los fuera a hacer menos hombres”, reflexiona sobre el involucramiento de los hombres en la vida de las mujeres.