“Yo soy ciega, pero…”

Imagen: Xana Zamudio

Morelia, Mich. | Xana Zamudio.- Sin perro guía ni bastón invidente, más que la ayuda de sus dos hijos y cuatro sentidos, Marisela Silva sale camino a la junta de padres de familia de la primaria de Cañada del Herrero, en el municipio de Tarímbaro.

Con el cabello recogido, sin tambaleo y del brazo de Henry, su hijo mayor, se acerca al círculo de gente, donde la profesora de primer grado y el director de la primaria intentan concientizar sobre la necesidad de los métodos de la nueva modalidad virtual, “ahora ustedes serán los maestros”, dice Daniela, la maestra. 

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“De chiquita sí miraba más, pero como a los doce o catorce años fui perdiendo más la visión”, menciona doña Mari, como la conocen en su barrio, “ahora miro una cosa bien poquititita, apenas alcanzo a distinguir el sol y la oscuridad”. 

Las instrucciones son claras, los padres y madres de familia se apoyarán del cuadernillo que ha instruido la Secretaría de Educación y la aplicación de WhatsApp, así como la entrega de trabajos a un representante que se hará cargo de entregarlos al docente a cargo de cada grupo. 

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“Lo de mis ojos me dijeron que había sido mala travesura, que a mi madre se lo habían hecho, que ella mientras más fuera fallando, más se me iba ir yendo la vista. Ya todo depende de Dios nuestro señor”.

“Yo, aunque quisiera ayudarles a mis hijos con las tareas, no puedo. Busco por fuera quien me ayude, mi hermana Ana, por ejemplo. Porque yo sé leer y escribir, pero no veo”. 

Doña Mari anda de a pasito por su casa que está llena de cosas de todo tipo; plásticos, metales, y uno que otro oso de peluche que ha sido recogido del basurero donde su esposo trabaja como recolector. 

Imagen: Xana Zamudio

“Mi esposo casi no sabe, no le dieron casi estudio a él y no les tiene paciencia, avanzan tres renglones y ‘cierrese a la chingada esa libreta’ les dice, y pues ya los niños van muy atrasados”. 

Fue la primera en levantar la mano en la junta de padres de familia. Su preocupación rebasa las posibilidades tecnológicas de manejo o adquisición de equipo, y teme por el retraso de aprendizaje que los nuevos métodos perjudiquen en demasía a sus hijos.

“Yo soy bien bocona y todo, soy ciega, pero soy bien clara en todo. Y es lo que yo les digo a ellos, a fin que yo ya estoy como estoy, al ratito Diosito ya me llama a cuentas, y ellos son los que van pa’ arriba y van a ocupar el estudio”.