Morelia/Julieta Coria
Guadalupe Romero, no tuvo tiempo de arreglarse, mucho menos de desayunar, las prisas en el primer dia del regreso a clases, le costaron un ligero cansancio matutino, que ha sorteado gracias a la visita del gobernador, quien visita la escuela, de su hijo menor.
Luce desvelada, un poco agotada pues con tres hijos no se puede dar el lujo de levantarse ni un minuto tarde, debe ante todo ‘encaminar’ a sus hijos los mayores a la escuela y al más pequeño dejarlo hasta la puerta de la entrada. “Fueron más de dos meses que pasaron en vacaciones y los últimos días ya quería que regresaran a clases, se me hizo mucho tantos días, parecían ya una manda, tantos días pá qué”.
La madre de familia, de casi cincuenta años, tiene tres hijos; una en preparatoria, otro en secundaria y otro en primaria; ella es parte de las mujeres que coordinan el coro de la escuela, y que hoy tocaron “La Bamba” para dar una alegre bienvenida; ahí se encontraba su hijo y ella orgullosa lo veía tocar su flauta blanca.
“La escuela es muy buena, me gusta mucho, dan buena atención y les dan de comer a los niños” dice tranquila de saber que su hijo puede alimentarse y estudiar a la vez, eso como madre de familia agradece “es que necesitan comer bien para aprender pues”.
Lo difícil, dice , “es costear los uniformes y útiles” eso si es lo más difícil, me las veo negras con tantos que ocupan y pues ni modo, ahí no se vale decir, no, no tengo, hay que hacer la lucha conseguirlo en mi caso de tres, imagínense y eso que son escuelas públicas” dice con angustia.
Otra cuestión en donde Teresa no está de acuerdo, es en los paros constantes que hacen los maestros “yo solo pido que los maestros cumplan y no suspendan tanto, porque eso es lo que pega mucho en la educación, y sobre todo que aunque no sean días festivos ellos suspenden de la nada”.
Para una madre de Familia como Teresa Romero, la Educación es una constante diaria, ya que el futuro de sus tres hijos es importante, y pese al rezago educativo que existe en el País, ella ve con tiene la esperanza que las cosas mejoren poco a poco, “he visto que cada año, si mejora un poquito en cuestión de educación, esperemos que sí, y como dicen, no creer hasta ver resultados…”





