Yan Pérez, joven becaria construyendo incertidumbre

(Imágenes: Irene Valdivia)

Morelia, Mich. | Acueducto Noticias / Irene Valdivia.- Yan Pérez Novoa es aprendiz en el programa Jóvenes Construyendo el Futuro (JCF) desde hace un mes. Estudió psicología en la UNLA, y actualmente labora en un preescolar como parte de su tutoría.
Pérez comenta que ingresó a este programa de gobierno tras titularse de su licenciatura y volverse profesionista de la psicología, pues no tuvo suerte en encontrar una oportunidad laboral.


“He mandado currículums, estoy en bolsas de trabajo, he preguntado con diferentes contactos, la cuestión del networking pues sí se ha hecho, pero eso no me ha dado resultados para integrarme al campo laboral. Y pues vi al programa de jóvenes como una oportunidad para empezar a tener experiencia, porque pues siempre te piden como mínimo un año de experiencia, y ese año de experiencia lo podemos tomar desde el programa.”


Recientemente, la plataforma de JCF informó a sus aprendices que su pago a ser recibido el día 28 de noviembre, sería atrasado hasta el 14 de diciembre, con un total de 17 días completos sin paga tras un mes de trabajo. Sobre las complicaciones que trae consigo el atraso de esta remuneración, Yan comenta que es muy complicado porque este programa está hecho para los que tenemos la necesidad de ese recurso.


Y, añade, el hecho de que no nos llegue, pues también nos requiere ciertos sacrificios en nuestro día a día, tanto para el transporte público, que pues una combi son diez pesos, sí, pero son diez pesos que no tengo, que no he pagado servicios como el teléfono que es para la comunicación hasta con los mismos centros de capacitación, tampoco lo puedo tener sin este pago.


“Sí se diría como de ‘ay, pues tienes que tener un fondo de ahorro’, no, necesito un ingreso para poder tener un ahorro, y si estamos hablando de que este programa puede ser una de las primeras oportunidades de ingreso formal, entonces no hay un antecedente del cual tener un ahorro.”


Al respecto de las afectaciones personales de no recibir un pago, desde la política del programa que impide a los jóvenes tener un ingreso formal ajeno a su centro de capacitación, Pérez Novoa reconoce que al tratarse de su primer mes siendo parte del programa, el recibir la noticia del atraso en el pago le generó incertidumbre respecto a la formalidad de las remuneraciones en siguientes meses.


“Va a ser todos los meses voy a estar trabajando diario para no saber qué esperar. Tengo que buscar algún otro ingreso, pero no puedo meterme a trabajar a otro lado porque me quitan este, me dan de baja del programa, o sea, sí es una incertidumbre y un miedo muy cañón, de, ‘ah bueno, ¿Cómo me voy a mantener? ´”, dice quien busca continuar sus estudios de posgrado en antropología para complementar sus estudios en psicología.


“Sigo buscando un trabajo que sea de mi área de manera más específica, porque en el centro de capacitación pues se acerca un poco a mi área, pero en realidad no es lo que yo quiero hacer, y pues fuera de eso no tengo como mucha otra alternativa.”

Una semana más por sobrevivir.

Con demasiados días por transitar hasta el 14 de diciembre, fecha en que las autoridades del programa afirmaron que llegaría el pago, Yan comenta su plan y cambio de sus dinámicas en la semana que resta.


“¿Qué plan? Comer muchos frijoles, no queda de otra. Limitar ciertas cuestiones, por ejemplo, de transporte, voy a estar cerca de mi casa y del centro de trabajo que me queda más o menos cerca, así que vamos a hacer cardio, vamos a caminar a todos lados. Y pues sí, limitarme en cuestiones, ya sea de insumos o en qué gastar o qué hago en mis tardes.”


Aunque, reconoce, las limitaciones no se quedan sólo en lo económico, pues impactan directamente en su vida social:
“La verdad, en diciembre es muy complicado, porque en diciembre empiezan las posadas y los tiempos de convivencia, de que ‘¿Qué le vamos a regalar a tu mamá? A tu tía’, “tatata”, la visita, y qué complicado es el decir ‘No puedo, no me alcanza’, y quieras que no, sí te afecta de manera emocional, porque pues te quieres integrar a las bonitas dinámicas con tu familia, con tus amigos, con tu pareja, pero pues sí, te pega un poco en el orgullo el tener que agachar la cabeza y decir ‘No me han pagado. ¿Vemos después o te la debo?’, No, pues sí te sientes mal, más en tiempos decembrinos.”

“Ahorita estoy viviendo con mis papás, pienso mudarme a una habitación, porque también el programa no me alcanza para vivir de manera más digna, así que voy a rentar una habitación, pero pues, por ejemplo, todas las habitaciones que he visto obviamente te piden depósito, no les puedo pagar un depósito si no me han pagado, así que esto afecta a mis planes de vida en el sentido de quiero salir de casa de mis papás, ya tengo las opciones, ya tengo los papeles, pero lo que supuestamente este programa debería de proveer que no lo está haciendo.”
Reflexiona sobre las dimensiones de las afectaciones que implican las casi dos semanas de atraso en su primer ingreso.


“En la plataforma te dicen que todo va a estar padrísimo en los centros de capacitación, en realidad no tienes ni idea de cómo funciona, y uno esta así como esperando a que alguien le diga algo (sobre el pago) y nadie te dice nada, así que tú sigues trabajando sin saber si te van a pagar o no, sin saber a quién rendirle cuentas o no, cómo te va a afectar, así que estás un poco con la ansiedad, pero puede ser un buen programa si estuviera bien ejecutado.”