Y, «¿quién cuida de los ‘viejitos’?»

Imagen: Julieta Coria

Morelia/ Vianey J. Cervantes

El auditorio de la Facultad de Enfermería estaba abarrotado, los pasillos estaban llenos de estudiantes con las ya conocidas playeras color azul con el logo de la universidad, hacía calor, a las orillas en el techo las lámparas iluminaban el lugar, al frente, una mesa con un gran arreglo de flores, donde brillaban dos girasoles, marcaba el centro del presídium.

Previo a la Inauguración del Seminario Interinstitucional, “Envejecimiento, Salud y Sociedad”, la Dra. Adriana Marcela Meza Calleja, con una blusa azul marino y una pashmina que rodeaba su cuello, dio una conferencia titulada «Hasta que ya no pueda. El papel de la actividad en la vejez», donde habló y destacó la importancia del trabajo en los adultos mayores y la necesidad de sentirse “útiles”, independientes y autónomos.

Como era de esperarse (por cifras que no han cambiado en décadas), los adultos mayores de 60 años son, en un 51.7% mujeres y solo 48.3 hombres; su plática fue interesante, quizás solidaria, porque uno como joven de repente se desespera, se ensimisma, al final, en palabras de la doctora, “ellos quieren pertenecer a la dinámica social”.

Y es que, realmente, el pueblo mexicano sí comienza a envejecer, si bien no estamos al nivel de algunos pueblos europeos, en algunas décadas la mayoría seremos adultos mayores. Y la Dra. Lo dice “el envejecimiento poblacional es una realidad”.

Adriana Meza tiene un mensaje claro en su conferencia: Su visión es que los adultos mayores necesitan espacio para trabajar, para realizar actividades que les permitan vivir la vejez desde otro punto de vista, de diversión, de trabajo, no solamente por un ingreso.
Y tiene toda la razón, tratemos de ponernos un momento en sus zapatos, de cerrar los ojos, abrirlos y tener ahora 65 años, hijos, nietos… quizás una mascota, ¿te sentirías bien sin hacer nada?

Marcela agradeció el apoyo de sus compañeras, de los estudiantes que formaron parte del proyecto, les dedica un aplauso y en el público, un grupo de jóvenes se ruboriza ante las cámaras.

¿Quién cuidará de ti? Al menos el 40 por ciento de los adultos dicen que no esperaran nada de nadie, y hay otro 30 por ciento que espera el apoyo de sus hijos. No olvidemos que como te ves, me vi y como me ves, te verás…

Más tarde, tras una pausa de alrededor de quince minutos, dio inicio la Inauguración, donde los miembros del presídium tomaron la palabra ante los estudiantes que esperaban de pie y sentados en un todavía más abarrotado auditorio.

La primera en hablar fue la directora de la Facultad de Enfermería, sede del seminario, ella, con un saco rojo tomó su voz y estampó sus palabras como un sello indeleble: “Podemos lograr grandes cambios, pero debemos aplicar lo aprendido en casa (…) Este proyecto favorece a la UMSNH, redimimos el papel social, es una semilla que puede beneficiar a un sector muy importante, que son las personas de la tercera edad”.

El Dr. Raúl Ernesto García, director de la Facultad de Psicología, pasó al estrado, sus pasos son largos pues es bastante alto, su mirada es tranquila, sus gafas impiden ver sus ojos, pues les da de lleno, desde mi perspectiva, el reflejo de la luz. Calmado, inició su discurso aplaudiendo la unión de las facultades de Psicología y Enfermería para este seminario, e hizo énfasis en la importancia del mismo, ya que permitiría atender e intentar abrir líneas de aprobación en la búsqueda de soluciones.

Regresa a su lugar, tras los abrazos y apretones de mano correspondientes, para ceder el micrófono.

Finalmente, llega el turno del Dr. Agustín Andaya Espinosa, director del Servicio Social de la UMSNH, y quien, “honrado”, asistió en representación del rector nicolaita, Medardo Serna y es elegido para dar la inauguración oficial del evento.

Andaya sabe hablar, hace reír a los estudiantes y se porta jovial y bonachón. Como suele ser una costumbre en los eventos sociales, los agradecimientos no pueden faltar y abarcan casi diez minutos de su ya por sí mismo, corto discurso.

“Los jóvenes pensamos que el tiempo no pasa, pero el rostro después de los 50 años dice lo contrario”, risas al fondo, “Los invito a ponerle todas las ganas, de ustedes depende que los traten bien las nuevas generaciones, hay que prepararlos bien para que nos traten bien (…)

Pero hay que empezar desde casa, porque luego desde ahí no buscan dar atención, sino recibir atención, yo creo que la cultura que puedan hacer aquí, la pueden tener en su casa para poder caminar juntos, para poder presumir a todos los viejos (la palabra no es bien recibida, e inmediatamente se corrige) adultos mayores”. Pide entonces que se pongan de pie, y dice:

“En punto de las 10:18 de la mañana en este 23 de marzo del 2017, declaró oficialmente inaugurado este seminario y les deseo el mejor de los éxitos”.

Aplausos llenan el espacio vacío en la sala, y se retiran personalidades del presídium, anuncian entonces la música del Grupo Coral Armonía Otoñal del IMSS, bajo la dirección de Ovidio Rosales Espinoza, con tres hombres con sus impecables guayaberas y su cabello perfectamente arreglado, y 12 mujeres felices con chales típicos, el rebozo de la mujer mexicana, listos para cantar las pirekuas, el cha cha cha y una pieza ochentera llamada “Te quiero para mí”. Tomo asiento en la primera fila, y los miro, emocionados, mientras el sonido del piano acompaña sus voces.