Morelia/Julieta Coria
Hace ya cuatro días que la Universidad Michoacana está de huelga, hace cuatro días como un hecho histórico, la huelga se ha dado a puertas abiertas, hace muchos años que no se veía algo similar, y en cambio, sólo queda en un dicho, ya que los alumnos siguen siendo ausentes en las aulas.
Las banderas rojinegras sobresalen en todas las puertas y ventanas de las principales facultades de la máxima casa de estudios, los salones y patios lucen solos. En las oficinas escasos trabajadores se mantienen, en su mayoría sólo se les observa sentadas frente a un monitor, pendientes no de la pantalla frente a sus rostros, si no sus ‘pantallitas’ de los celulares en las manos.
Los integrantes del sindicato del SPUM, se mantienen sigilosos en cada escuela, aguardando, exigiendo incrementos salariales, y a sus prestaciones, que por derecho les corresponde, son los argumentos que defienden.
En la facultad de Leyes, un grupo de profesores reunidos con algunas mesas improvisadas y unas sillas, ríen y disfrutan de la calurosa tarde, mientras se deleitan un delicioso gazpacho y las cocas bien frías, para soportar el calor.
Esta tarde salimos a cubrir la crónica, la huelga, el tema. La intención es platicar con alguno de los sindicalizados. La reacción fue diferente de lo que imaginaba, ‘no se puede’ fueron las palabras precisas ante las miradas nerviosas de la cámara, un rotundo no, señalaba una de las docentes mientras todos los demás desvían la mirada, para evitar ser cuestionados, «no tenemos permitido dar entrevistas, y si quieres tomar foto, tienes que pedir permiso, pero ni siquiera la foto para el ‘faice’, bueno, gracias, le contesto y salimos del solitario edificio, donde se estudian diariamente las leyes, pero hoy y desde cuatro días atrás, es la excepción.
Continuamos el recorrido, para encontrar al valiente que nos pueda platicar la situación, que nos hablé sobre el atentado que tuvieron los sindicalizados, luego de que algún sujeto, les arrancará una bandera rojinegra de su sede sindical, pero no, nadie quiere decir de viva voz lo sucedido. Tal vez se sienten ofendidos, o con temor, ante el ataque ocurrido.
No, nadie quiere platicar, una maestra de aspecto rudo y con una voz muy marcada, me repite, «no, no nos dejan, no podemos hablar con nadie, son órdenes ‘mija’ ni modo, bueno, gracias de todas formas le contesto, mientras desabrocha su chamarra, deportiva, porque ya hace mucho calor. En la vieja casa de San Nicolás, sólo el silencio resuena, pocos, pocos aguardan a la espera. A lo lejos dos tímidas estudiantes sonríen, nadie más.
El último intento, la tercera es la vencida, pienso. Sin embargo fue inútil, los sindicalizados no quisieron hablar sobre la huelga, que hoy cumple cuatro días, tampoco quisieron hablar del amparo que está en proceso para echar abajo la huelga a puertas abiertas, ni mucho menos de como el SUEUM y el Movimiento de Gratuidad, organizado por alumnos, los apoya y se han solidarizado con ellos, en ésta lucha que a decir de los propios sindicalizados, no hacen más que defender sus derechos que con “sangre y sudor” se han ganado.





