Morelia/Julieta Coria
«El arma de fuego es mi herramienta de trabajo, sólo debe de ser usada dentro de los parámetros que la ley exige» «Solo para salvar vidas» #En defensa de la vida propia y la sociedad en general» eran las leyendas escritas sobre varias cartulinas en el ‘stand’ de tiro de la Instituto Estatal de Estudios Superiores en Seguridad y Profesionalización Policial (IEESSPP).
Hoy culminó el curso de «Uso de la fuerza Letal en Defensa de la vida» para los policías estatales, federales y militares por la policía de Perú en donde se capacito y entrenó a 81 uniformados de diferentes corporaciones, pero sólo a 30 de ellos recibieron el curso en el que aprendieron a atender situaciones de riesgo y a utilizar como último recurso el uso de armas de fuego, «sólo en una situación que peligre contras la integridad de los ciudadanos».
En la explanada principal del instituto decenas de policías; hombres y mujeres de todas las edades y tamaños, se encontraban en posición de firmes sin mirar a los lados, siempre al frente, retando al sol, que tímidamente se escondía entre las nubes.
Ahí, inertes, impávidos escuchaban los discursos de su altos mandos quienes hoy presumen a los suyos de haber recibido #la mejor capacitación en el estado. Y es que son los peruanos los encargados de dirigir a ellos, los de azul, que están dispuestos a salvaguardar a la ciudadanía, o el al menos eso dicen.
Parte de la culminación consistió en realizar antes los ojos de los altos mandas y los medios de comunicación, por supuesto, una demostración, en la que mostrarían sus habilidades. Ellos, los 30 afortunados de recibir la capacitación, rompieron filas y corrieron rumbo al área de tiro, donde se nuevo en formación, otra vez los discurso y la explicación del proceso de adestramiento:
“La policía hace uso de la fuerza por la cara o la vestimenta”, y deben formárseles para que hagan uso de sus facultades por “las actitudes” de quienes cometen ilícitos. El adiestramiento permitió “que se determine un procedimiento específico de actuación con nuestros compañeros, siempre respetando la normatividad nacional y respetando todas las leyes, como es la Constitución, como es la Ley General de Seguridad Pública, decía el policía peruano al sequito de funcionarios en materia de seguridad que lo acompañaban.
Todo listo, cuando de pronto la voz unísona policial al grito de «arma caliente, arma caliente» en repetidas ocasiones era la señal del comienzo; todos con chaleco antibalas y protector de oídos, caminan junto con los de rojo, los peruanos capacitadores que iban guiando. El primero militar que hizo la demostración, se acercaba sigiloso, el lugar escenificaba una calle una persecución a criminales, un secuestro, los gritos de «¡policía, policía, auxilio! se escuchaba! y luego las fuertes detonaciones que hicieron brincar a los dela prensa.
Disparo, tras disparo, los gritos no cesaban, la voz de una niña, pidiendo auxilio, los criminales; «no me metan no me maten» toda una escena bien representada adentraba a una escena que parecía real, el policía, fallón en algunas ocasiones pero la misión se cumplió.
Era el turno de un federal, con arma en mano y guiado por los instructores empezaban de nuevo el recorrido, «¡cuidado, cuidado, te van a matar te van a matar!» el de azul caminaba sigilosamente con el arma entre sus manos, enormes carteles con caras de delincuentes como tiro al blanco, dispara tras disparo, seriedad, mucha seriedad, de nuevo una escena bien recreada, de cómo se actúa en momentos en los que se juegan la vida…
A final ambos pasaron la prueba, y el grito de «arma fría, arma fría y de nuevo a la formación…
De regreso a la explanada principal, los 30 uniformados esperan el reconocimiento, rodeados de compañeros atentos, atentos, a los discursos y reconocimientos, ellos, fueron nombrados uno a uno, los invadía la seriedad, el respeto, y todos esos valores que nacen en la academia de dónde hoy se sienten más que orgullos.
“Orgulloso policía Michoacán a marchar con gallardía, el uniforme portaremos con el lema de ayuda y protección profesional…”cantaban en coro, el himno de la policía y en sus ojos, la emoción dejó rostros de satisfacción…





