“Y, le pedí matrimonio …”

Morelia, Mich. | Xana Zamudio.- “Estábamos en casa de unas amigas, pusieron música de fondo, le hice un camino de velas y le pedí que se casara conmigo”, recuerda Celeste Maldonado sobre el día en que pidió matrimonio a la que el día de hoy se convirtiera en su ex pareja.

Dos años después de que la entonces Asamblea Legislativa del D.F. aprobara la reforma que reconociera los matrimonios entre personas del mismo sexo en la capital, Celeste y su pareja decidieron trasladarse desde Michoacán hasta la ahora ciudad de México, para formalizar su amor ante un juzgado.

“El día de la boda, estuvieron un par de amigos nadamas y ella y yo, no hubo una celebración como tal. Fue un día antes de mi cumpleaños y, posteriormente, hicimos algunos viajes pequeños”.

Con un traje sastre y lentes oscuros, Celeste arribó al registro civil de la capital michoacana para realizar el último papeleo para la formalización de su divorcio, convirtiéndose en el noveno del estado de Michoacán, luego de la legalización del matrimonio igualitario en mayo de 2016.

La decisión del divorcio fue de mutuo acuerdo, y pasaría sólo un mes para que se consolidara. Y, aunque a Celeste se le notó tranquila a su salida, confiesa que las razones de la separación fueron los episodios de violencia ejercida por ambas partes durante loss más de 8 años juntas, alimentada también de los conflictos internos por la discriminación general hacia la comunidad.

Sin embargo, no pierde la ilusión de volverse a enamorar y jugársela de nuevo en las andadas del matrimonio, pues dijo, lo volvería a hacer e, incluso, convertirse en madre, “no me cierro, finalmente el objetivo del ser humano es venir a ser feliz”.