Por Humberto Castillo Mercado
En la Universidad Michoacana, cientos de casos de violencia en el noviazgo permanecen sin denunciar.
Teresita, una estudiante de medicina de tercer año en la Universidad Michoacana, de 22 años, enfrenta dificultades para identificar si su relación con su novio, un joven de Huetamo, es violenta o normal. Le incomoda que él no quiera que salga con sus amigos y se molesta cuando visita a sus padres en Lázaro Cárdenas, argumentando que está muy lejos y gasta demasiado dinero. Él le envía dólares desde Estados Unidos y le ha obligado a decirle cuánto le envían, además de pedirle varios préstamos que no ha devuelto. También le prohíbe usar ciertas prendas, lo cual ella ha normalizado como parte de la relación.
Anteriormente, este tipo de violencia no estaba regulado, señala Elvia Higuera, especialista en Género y catedrática de la Universidad Michoacana. Aunque ha habido avances, el número de casos no es aislado. Muchas chicas sufren hostigamiento, presión, chantaje y prohibiciones de parte de sus novios. Al no estar regulado, no se consideraba un delito de violencia familiar por la falta de un vínculo legal, como el matrimonio.
La ex Fiscal del delito de Violencia Familiar menciona que aún persisten ideas arraigadas sobre el amor romántico, influenciadas por mitos consumistas en internet, novelas y series. Por ello, hace un llamado a prevenir daños, denunciar y detectar este tipo de afectaciones, especialmente en niñas, adolescentes y universitarias.
En respuesta, el Congreso del Estado aprobó reformas para ampliar los tipos de violencia contra las mujeres, impulsadas por la diputada Mónica Valdez.
La diputada local y alcaldesa electa de Zacapu celebra la aprobación de la reforma a la Ley por una Vida Libre de Violencia para las Mujeres en el Estado, que establece que la violencia en el noviazgo comprende cualquier acto abusivo de poder u omisión intencional dirigido a dominar, someter, controlar o agredir a las mujeres. Esto puede ocurrir durante o después de una relación de noviazgo, una relación afectiva o una relación sexual, y viola los derechos humanos de las mujeres.
Se estima que siete de cada diez mujeres en Michoacán han experimentado algún tipo de acoso o violencia sexual en el transporte público. En Morelia, el 24.3% de las mujeres han enfrentado al menos un tipo de acoso o violencia sexual en un espacio público.
En las universidades privadas y en la Universidad Michoacana se presentan casos similares, pero muchas veces no son denunciados porque las víctimas los han normalizado, a pesar de que pueden acabar en situaciones graves.





