VIH: atención centralizada.

Foto: Enrique Castro

Morelia/Enrique Castro/acueductoonline.com

Raúl Martínez va de aquí para allá, en la entrada del auditorio del Laboratorio estatal de salud Pública de Michoacán; coloca con tela un gran moño rojo, así como pancartas con datos acerca del día mundial de la lucha contra el SIDA.
Él es miembro del Colectivo Michoacán Es diversidad y será parte de la conmemoración a cargo de autoridades del gobierno Michoacano.
Mientras coloca mantas junto a demás compañeros en un módulo informativo, responde una entrevista sobre los datos que la organización y el tienen, vislumbra un escenario complicado para el estado, pero con objetivos que cumplir:
“Tenemos que cumplir con las metas del milenio, que son reducir a 90, 90 90, (es decir) 90% de las personas que tienen el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) que lo sepa, 90% que tiene VIH que estén en tratamiento y que el 90% que viven con el sigan en supresión viral.
La mayoría de los pacientes tiene adherencia al tratamiento”; sin embargo, para él es importante seguir con acciones de prevención y atención:
“Sí, son los jóvenes la población más vulnerable, (ellos) han decidido cambian sus modos de ejercer su sexualidad; sí, es cierto que las amas de casa son vulnerables, pero la Secretaria de salud no ha logrado generar una estrategia que vincule el derecho a la salud con el tema relacionado al VIH”

En Michoacán, según Martínez, los focos rojos se concentran en Morelia y en la costa, sin olvidarse de la Tierra Caliente; la falta de centros de atención en la zona afecta la solución del problema:
“En Lázaro de Cárdenas se da el mayor número de casos que solo son atendidos en el centro de salud de Morelia, lo cual se dificulta acudir por la distancia y las condiciones económicas; ese es un problema, la centralización del servicio médico”.

Por eso, agrega, nosotros hemos insistido en la creación de un segundo Centros de Atención y Prevención del VIH/sida (Capasits) en la costa o en Apatzingán”.

Asimismo, también se proyecta un centro de ese tipo en otras zonas como en el Bajío, en territorio que llamamos cristero, en donde el problema es más complejo, pues tiene que ver con la negación e invisibilidad, dadas las cuestiones religiosas que impiden abordar el tema; “hay mucha resistencia para hacer”.

Para Raúl la lucha ahora es en la calle, en días pasados colocaron un módulo de pruebas rápidas de VIH en Morelia y en 4 horas hicieron 125 pruebas y tuvieron un nuevo caso, en una plaza pública.

“Nosotros pedimos apoyo para trasladarnos para aplicar esta estrategia en diferentes zonas, nosotros le hemos apostado a la calle, acercar los servicios a las poblaciones que hoy no pueden acercarse por las condiciones económicas”.

Además, afirma que hace falta el 40% de detección, mucha gente no se hace las pruebas y “ellos no lo saben”, referente que ese porcentaje poblacional no sabe que tiene el VIH.

Otra de las metas y/o problemas que acechan al problema del VIH en Michoacán son cosas “que urgen”, y Raúl enumera las acciones que faltan, y al mismo tiempo lo denuncia:
“Urge sacar del código penal estas vías de transmisión como delito; apostar a la prevención; el tema de desabasto de medicamentos en el ISSSTE, la gente sigue siendo despedida de sus trabajos por su condición cerologica”

Según la información que el colectivo tiene, el Instituto de seguridad y servicios Sociales para los trabadores del Estado (ISSSTE) no tiene el abasto necesario “No tiene medicamente, la doctora que los atiende les recomienda que ellos lo compren, (el gasto) varía, puede ser de los 12 mil hasta los 35 mil por paciente”.