Urapicho, Paracho, Mich./Yanin Castillo
Faltaba 20 minutos para las 12 del día, la plaza principal estaba casi en silencio, lo único que se escuchaba era como el viento movía los adornos que tenía la iglesia colgados a fuera, y unos pequeños gritos de niños jugando durante su receso en la primaria.
Señoras bajaban de las escaleras para llevar a sus hijos a la escuela y otras… solo observaban que estaba pasando, porqué una joven aspirante a reportera se atrevía a tomar fotografías en su comunidad.


«Ven para acá«, me dijo una señora en tono molesto, quien estaba con otra mujer; ambas, estaban sentadas, charlando, y a los lejos parecían tranquilas, pero me miraron con curiosidad al grado de llegar a la gran desconfianza.
Me acerqué de la mejor manera, solo portaba una cámara, celular y una bebida refrescante; las señoras comenzaron a hablarme de una manera agresiva; palabras obscenas y me amenazaron para que me retirara de su pueblo, «aquí no es turismo para tomar fotos»
“Está bien”, les dije, “no hay problema, si les molesta me voy, solo estaba tomando unas fotografías y ya”.


De forma nerviosa comenzaron las dos mujeres a insultar, ante lo cual los que pasaban por el lugar nos miraban, desde pequeños, hasta otras señoras, incluso unos trabajadores de la construcción que bajaron el volumen de su radio.
«Ahorita le vamos a decir a los policías de la entrada«, fue otra amenaza; luego, una consulta con mis compañeros de viaje y la determinación de irnos, bajo las miradas iracundas de las mujeres.





