Morelia, Mich. | Xana Zamudio.- La historia del ex astronauta michoacano José Hernández es parecida a la de miles de familias mexicanas que cruzan el “norte” del país es busca de mejores oportunidades, dejando la tierra que los vio nacer, ya sea temporalmente o, en el peor de los casos, para nunca más volver.
Mientras que el estado tiene 4.584 millones de habitantes, de acuerdo con el último censo del INEGI, en el vecino país viven alrededor de 4 millones de michoacanos.
“Mi papá, antes de los quince años, se fue para allá y regresaba cada año. A los 18 conoce a mi futura mamá y la incorpora a la corrida de las cosechas en California”, cuenta desde el estribo del Ayuntamiento de Morelia, donde lo escuchan atentamente jóvenes, funcionarios y medios de comunicación locales.
“Vivíamos una vida como de gitanos, realmente yo no sabía lo que era nuestra casa; pasábamos tres meses en Michoacán, dos meses en el sur de California, dos meses en el centro y 5 meses en el norte”.
De un atuendo sencillo y un español donde se asoma el uso predominante del idioma inglés, cuenta que no fueron fáciles los primeros años de estudio en el ir y venir de las jornadas de trabajo a los Estado Unidos que incluían a toda la familia.
“En un año escolar tenía tres maestras del Kinder, tres grupos en tres distintas ciudades. Luego tenía tarea para hacerla en la cocinita de mi abuelita cuando estaba acá en México”.





