Morelia, Mich. | Xana Zamudio.- Uno de los elementos más representativos de las fechas navideñas es la colocación del nacimiento. Esta tradición se ha mantenido a través de los años, pasando de generación en generación, sobre todo en aquellas familias que profesan la religión católica en todo el mundo.
También conocidos como belenes o pesebres navideños, el nacimiento es una representación del nacimiento de Jesús en Belén que comunmente se acompaña de un árbol como símbolo de la vida y el amor a Dios.
Si bien no existe una fecha exacta de cuándo se comenzó a colocar el nacimiento, hay relatos que señalan que esta tradición se remonta al año 1223, gracias a Giovanni Bernardone, conocido como San Francisco de Asís
Ayudado por clérigos locales, San Francisco construyó una casa de paja con un portal y un pesebre cerca de la capilla para que los habitantes de la localidad que se ofrecieran, participaran en una representación en vivo del nacimiento de Jesús, en la cual, cada persona jugaría el papel de cada personaje presente en la escena.
Esta tradición de nacimientos vivientes se fue expandiendo por Europa y continuó por algunos años hasta que en el siglo XV, en la ciudad de Nápoles se realizó el primer nacimiento hecho con figuras de barro.
Luego de que los nacimientos de barro reemplazaran a los vivientes por todo el continente, los colonizadores españoles llevaron esta tradición al Nuevo Mundo para evangelizar a las poblaciones indígenas.
Desde ese entonces, la tradición ha perdurado y la comunidad católica suele colocar esta representación cada mes de diciembre.





