«Una tortura no tener a mi niña»

Morelia, Mich.|Víctor Ruiz/Acueductoonline.- “No poder ver a mi hija es como si estuvieran torturándome”. Se llama Reyna, se reserva el apellido. Insiste en decir que no exagera al relatar que tiene más de tres años inmersa en una batalla legal con su expareja, tiempo en el que los encuentros con su hija han resultado casuales.

Luego del desamor y la separación, vinieron los juicios y ahí Reyna perdió. La custodia provisional fue para el papá, lo que obliga a la madre a encontrarse con su hija solamente en los centros de convivencia que ponen a disposición las autoridades.

Más allá de quién tiene la custodia, para Reyna es inadmisible que un niño viva su infancia, su mejor etapa, dentro de los juzgados. “Lo triste es que la contingencia se tome como pretexto para que no se nos permita ver a los niños, aunque ellos sí los traigan en la calle, en los parques, de visita con otras personas y teniendo actividades normales”.

En estas idas y venidas de argumentos, Reyna debe conformarse a hablar con su hija a través de videollamadas, las cuales asegura cada vez son más esporádicas y limitadas. “También duelen las acusaciones ante el juez, que si estoy loca, que vivo en un terreno, que no tengo la capacidad de cuidar a una niña; señalamientos que se han desmentido con pruebas una y otra vez, pero que parece que no sirven de nada”.

Con 33 años y en medio de la desesperación, expone que no encuentra otra respuesta al problema que la corrupción. Por la manera en que se ha desarrollado el procedimiento, refiere que para ella está claro: los jueces se vendieron a la contraparte.

“Hay cosas que no había dicho nunca y que hoy me atrevo a hacerlo, con denuncia de la Fiscalía General del Estado (FGE) a él lo sacaron de mi casa por delito sexual hacia mi persona, le otorgué el perdón porque no quería que se fuera a la cárcel y que mi hija fuera a visitar a un violador”.

En noviembre del año pasado, cuenta que se animó a marchar por las calles y levantar la voz por primera vez. Caminó con su pancarta hasta el Poder Judicial del Estado de Michoacán y exigió mayor imparcialidad en el proceso legal.

Desde entonces, su participación en actividades sociales ha sido cada vez más constante y hace un llamado a que se sumen todos los padres que se encuentren en la misma situación. Y es que a esta altura, considera que ya no hay nada peor que la tortura.