Enrique Castro/Acueducto On line
Una comisión de familiares de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, desaparecidos en el 2014, arribaron a Morelia para realizar una marcha que forma parte de la jornada nacional “Rompiendo el silencio y el olvido”.

La caravana fue recibida en la normal rural de Tiripetio y llegó a las 10:00 horas a Morelia, justo a las afueras de Casa de gobierno, la cual se encontraba resguardada por policías antimotines ya que dentro, el gobernador del Estado Silvano Aureoles recibía a la Secretaria Rosario Robles en un evento. Ahí se comenzaron a reunir estudiantes pertenecientes a las normales morelianas mientras esperaban el comienzo de la marcha.

En el lugar, Melitón Ortega, tio del estudiante desaparecido, Mauricio Ortega ofreció una entrevista “banquetera” para dar detalles sobre esta caravana, la cual está divida en tres partes en todo el país: “La idea es una marcha de denuncia, de seguir levantando la voz por la presentación con vida de los 43, por el cumplimiento de las líneas de investigación, que hasta la fecha no ha habido avance en ninguna: ni del ejército mexicano, en el 27o del batallón de iguala, ni del trasiego de droga de iguala a Chicago, así mismo la detención de policías municipales y federales, tampoco en los juzgados se ha dado solución” Así mismo, declara que es “con la idea de encontrar a las organizaciones civiles para seguir difundiendo como se encuentra el estado actual de la investigación; no hay ningún avance, además invitar a las organizaciones que participen en una sexta convención nacional para el 18 de marzo en la ciudad de México para analizar cómo seguir construyendo un referente nacional”.

A un lado de él, madres portaban pendones con los rostros de sus hijos, su nombre y edad. Paradas con firmeza y con cierto cansancio en su rostro. Después de la entrevista, ellos se colocaron al frente y encabezaron la marcha.
Con gritos y consignas caminaron lento por el libramiento hasta llegar a la Calzada Juárez, detrás de ellos estudiantes con grandes mantas completaban el contingente. Con gritos lentos y pasos igual, poco a poco se aceraban al centro histórico de Morelia.






