Una libertad de 20 mil dólares

Especial

Morelia\ Redacción

La suerte para el joven uruapense Jonathan Fernández Quintero ha cambiado, luego de que el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo se enterara de que permanece detenido en Beijing, acusado de maltratar, al calor de las copas, a un anciano oriental…

Para convertirse en el “hada madrina” del trágico, un abogado chino fue contratado por las autoridades estatales para que lleve su caso y trámite su libertad, no sin antes pagar una multa estimada en 400 mil pesos mexicanos como reparación del daño.

A decir de la familia del joven Fernández Quintero, llegó con fines académicos al país asiático, junto con uno de sus hermanos, y durante su estancia en Beijing se vieron involucrados en un altercado del que resultó lesionado un adulto mayor, ciudadano de ese país.
Hasta el momento se desconocen muchos del incidente, aunque ha trascendido que el uruapense se encontraba bajos los efectos del alcohol.

El hermano de Jonathan, no obstante que lo acompañaba al momento del hecho, fue dejado en libertad por la justicia asiática y este a su vez reporto lo sucedido a su madre Yolanda Quintero Sánchez, quien ha emprendido innumerables gestiones para intentar que su vástago regrese al país.

La versión gubernamental

A su vez, el secretario de Gobierno, Adrián López Solís, comentó que familiares del requerido, me informaron de la situación e inmediatamente le notifique al mandatario del hecho, apuntó el funcionario durante una entrevista, quien explicó que según la madre “se requieren 20 mil dólares como fianza” y pago de reparación del daño.

López Solís, afirmó que ya se hicieron las valoraciones de carácter jurídico, hay toda la posibilidad de lograr la libertad de este joven y repatriarlo, lo cual podría ocurrir en los próximos días.

El responsable de la política interna estatal reconoció que por los primeros antecedentes del caso, se sabe que “en un primer momento se había detenido al joven uruapense, al calor de las copas…

Hubo una agresión a una persona de edad avanzada, se le impuso alguna medida, pero estaba en libertad para continuar con su proceso, le retuvieron sus documentos obviamente para que no pudiera salir del país.

Al pasar dos meses debieron haber llegado a un acuerdo reparatorio”, el cual se ignoró y propició que las autoridades chinas volvieran a detenerlo.

Dijo que el régimen chino tiene notables diferencias al sistema que se conoce en occidente.
Mencionó que la autoridad debe ser cautelosa independientemente de las circunstancias que rodean el caso, a fin de evitar que “el gobierno chino se sienta agraviado con las posiciones de nuestra parte”.

Cuestionado respecto a si habría violaciones a los derechos humanos del detenido, el secretario de Gobierno no quiso adelantar opiniones y advirtió que se abordara el caso “con toda responsabilidad y seriedad que amerita”.