Un pueblo hundido en la desesperación

Morelia,Mich.- -Acueductoonline.-Los vecinos habían convocado una nueva “marcha por la paz” en Aguililla. Dos centenares de vecinos se juntaron en la iglesia pasadas las seis de la tarde (hora local) y marcharon hasta el campamento. Una mujer, su esposo y sus dos hijos pequeños caminaron hasta el plantón. No quisieron decir sus nombres, pero protestaron contra el Ejército. “Es que no hacen nada”, decía la mujer, “tiene que irse a destapar la carretera.

Aquí nadie quiere sembrar ahorita”, explicaba. Julio y agosto es buena época para empezar a cultivar tomates y ahora nadie siembra porque tal cual están las cosas, sacar la cosecha resulta muy complicado. “Es que ahora estamos peor que antes”, añadía, “en estos meses hemos durado más de una semana sin luz, sin señal de teléfono. Y toda la comida se echa a perder”.

La tarde acabó en truenos en Aguililla y la marcha se deshizo poco a poco. Algunos se quedaron y se arremolinaron en torno a los líderes de la protesta, un agricultor de El Limón y un maestro de la cabecera municipal. El agricultor arengó a los suyos, resortera en mano, diciendo que si querían desahogarse aquel era el momento.

La batalla empezó, las piedras volaron hacia el cuartel y del cuartel a la calle. También el gas. A la mañana siguiente, la avenida principal de Aguililla era un mar de piedras, pero todo lo demás seguía igual. El presidente Andrés Manuel Obrador dijo este jueves que su Gobierno presentó una propuesta para aplicar programas sociales y de apoyo a agricultores en la región.

Sin embargo, el sacerdote católico Gilberto Vergara, quien ha alzado la voz por los habitantes de Aguililla, reveló la noche de miércoles que la propuesta presidencial no fue aceptada por los pobladores, quienes exigen que las fuerzas armadas tomen el control de la carretera Aguililla-Apatzingán.

El Gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, advirtió que para liberar a Aguililla del crimen organizado es necesario que el Gobierno de López Obrador despliegue más agentes federales y soldados para garantizar la seguridad de tramos carreteros. La violencia llegó al municipio indígena de Tangamandapio, donde un presunto comando armado del CJNG atacó las oficinas del ayuntamiento en el poblado de Tarecuato, y seis comercios, provocando la muerte de un poblador.

La Policía Estatal detuvo a dos presuntos sicarios menores de edad y decomisó tres vehículos, un arsenal y explosivos caseros. Mientras que, en el municipio de Purépero, la SSP reportó el asesinado de un expolicía que conducía una falsa patrulla de la corporación, la cual al parecer era utilizada por el crimen organizado.