Morelia/Vianey J. Cervantes
Si existe algo que distinga a la Universidad Michoacana son los cierres o introducciones musicales. Ya sea con su imponente banda de guerra, con músicos que cantan en nuestra lengua purépecha, trío de cuerdas o pianistas, es imprescindible para los nicolaítas la función cultural de la música.
Esta vez, el rector figuraba en la mesa del presídium de la inauguración del XVIII Encuentro Nicolaíta de Actualización Docente, mientras el joven pianista amenizaba la mañana del lunes, como aligerando la intensidad de las jornadas que venían para cada docente ahí presente.
El auditorio del Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación (IMCED) estaba repleto de hombres de traje y mujeres con tacones, todos ya de cierta edad, los jóvenes con su vestimenta despreocupada desentonaban como motas de colores entre los tonos grisáceos y negros de los asistentes. Los medios, por su parte, con su caótico andar de aquí para allá, se tomaron un momento para escuchar la música.
Afuera, tres jóvenes con mirada sonriente recibían a los profesores con su respectivo papeleo, en una mesa con tres computadoras y carpetas rojas en orden para entregar las constancias al finalizar el día. Tras la amena pausa musical, Medardo Serna tomó la voz e hizo, como suele hacerlo en eventos académicos, y, con su voz serena, se refirió al orgullo que representaba para la UM este tipo de eventos, los cuales espera que se realicen año con año, en pro de la educación de los michoacanas.
Hizo entonces un llamado a los siete nuevos integrantes a la Red Académica Universitaria en Educación, cinco mujeres y dos hombres caminaron hacia el presídium y se colocaron frente a él; Medardo entonces les tomó protesta:
“¿Protestan guardar y hacer guardar el ejercicio docente y como integrantes de esta Red Académica los elevados fines con los que la UMSNH ha sido instituida, así como salvaguardar la conducta filosófica de esta centenaria institución?”, de forma paralela, se elevaron los brazos de los siete profesores, y un “Sí, protesto”, se escuchó en la amplia sala.
Pidió entonces, antes de volver a su asiento y cerrar su discurso, que “además de las libertades individuales, formemos ciudadanos participativos con respeto a la ley”. La UMSNH quedó entonces como una institución que urgía el compromiso de todos, entre crisis económica y crisis con los sindicatos, no se debía olvidar que lo primero es la educación, la creación del México que se quiere con el granito de arena, la semilla de cada profesor en mentes fértiles de los universitarios. Por la sala se veían ojos cerrados y dos que tres estudiantes “cabeceando”, mismos que despertaron con sobresalto al sentir a los invitados ponerse de pie cuando, con orgullo nicolaíta, se declaró oficialmente inaugurado el XVIII Encuentro, y se dio paso a la primera conferencia magistral: “Principios filosóficos de la UMSNH e identidad nicolaíta”, dictada por el mismo rector, esta vez en calidad de docente.
En la sala todos querían aprovechar el break, la puerta principal era menos desordenada por ser docentes quienes las usaban para ir y venir, sin “cuellos de botella” ni empujones. El profesor Carlos Augusto Armenta Acosta, sin embargo, llevaba en sus manos un pañuelo blanco y, parado a unos metros de la puerta, respondía a mis preguntas con pausada calma.
Como miembro de la Comisión de Reconciliación Social y Formación Docente, así como de la Red Académica Universitaria, fueron los responsables de organizar el encuentro por decimoctava vez. Para todos quienes se encuentran detrás, este encuentro surgió para ayudar a construir el modelo educativo nicolaíta.
“En esta edición, el tema son dos cosas: la actualización docente encaminada hacia los modelos educativos del siglo XXI, y por otro lado la socialización de trabajos e ideas de los profesores nicolaítas a través de las ponencias y conferencias magistrales se representa como la parte institucional sobre la identidad nicolaíta, esto nos permite desarrollar una idea de universidad”, explicó.
Egresado de la Facultad de Filosofía y con 34 años siendo profesor de la UM, Carlos Augusto Armenta tiene una especialidad en Investigación Educativa, además de ser el coordinador del programa institucional de tutorías en la Universidad, programa que se implementa en al menos 40 instituciones educativas a través del diplomado de Formación de Tutores.
“La idea de la Red fue nacida en el antiguo Centro Didáctico y de Comunicación Educativa; entonces se preocuparon por la práctica docente, se creó un espacio donde profesores nicolaítas nos dijeran que estaban haciendo cada uno, sus bases teóricas”, dice con pasión hacia el tema de su vida, la educación. Para él, el Encuentro puede crecer aún más, con participaciones no solo de nicolaítas, sino con diversos enfoques, “así como investigadores ajenos a la universidad, con expertos que guíen las líneas ideológicas, políticas, económicas, sociales para esta práctica educativa”, puntualizó Augusto Armenta, antes de despedirse y continuar disfrutando de los diez minutos de descanso.





