Un enamorado de la lengua de señas

Imagen Xana Zamudio

Morelia, Mich. | Xana Zamudio.- Víctor Zurita es un joven moreliano con discapacidad auditiva y un luchador inagotable por los derechos humanos de la comunidad sorda. Hoy, en el Día Internacional del Sordo, nos comparte su historia, más allá del silencio.

Desde pequeño, confiesa, ha sido difícil transitar por el mundo de los oyentes. Sus padres, como muchos otros, no estaban orientados sobre cómo educar a un hijo sordo, por lo que la comunicación se llenó, muchas veces, de trabas y frustraciones. 

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“No quiero que los niños sordos que tienen familias oyentes también vivan lo mismo que yo; esa decepción, esa tristeza…”, señala Víctor a través de su intérprete.

“En mi familia me comunico muy poco, eso me hace sentir triste, a veces aburrido”. A través de la mímica, comenta, sus progenitores han ido desarrollando sus propias formas de comunicación, pero nunca han mostrado su interés por el aprendizaje de la lengua de señas.

“Cuando estaba muy chico, mi mamá siempre me cuidaba y yo no conocía a personas sordas, pero mi tía tenía una amiga, intérprete de señas, y ella fue la que le dijo a mi mamá que yo podía ir a la escuela. Me sentí muy feliz, porque ahí aprendí la lengua”.

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Seguro de sí mismo y curioso por su entorno, se declara enamorado de esa lengua que le ha permitido comunicarse con el mundo; expresar sus pensamientos, inconformidades y seguir luchando por sus derechos que tantas veces le han sido negados.

“Ahora que yo quiero ingresar a la Universidad, no se cuenta con intérprete de lengua de señas, ¿en dónde está ese derecho a la educación, entonces?”, dice.

“Los sordos de las comunidades están más en el olvido. Los jóvenes sordos no tienen esa oportunidad de acceder a la preparatoria porque no hay intérprete. Y, quienes acceden, hacen el doble o el triple de esfuerzo para aprender”.

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Sin embargo, Víctor no se rinde y disfruta de la vida a su manera desde ese silencio poco conocido por los oyentes, donde sueña, aprende y vibra a través de la música electrónica, su favorita.

“La música la sentimos en vibraciones y a través de la gente que baila. Nosotros imitamos con la vibración, y para nosotros es fácil porque desarrollamos esa habilidad en la visión. Hay varios sordos que aprender a bailar…”

Con la ilusión de algún día ser abogado, Víctor no quita el dedo del renglón y trabaja para la comunidad de sordos a través del movimiento Fuerza Sorda, por lo que su contienda lo llevó a participar en el Parlamento Juvenil Nacional representando a Michoacán en julio de 2020.