Un alcalde entre mil demonios

ACG

Morelia/ Vianey J. Cervantes

La conocida avenida de Camelinas, a la altura de la Paloma, es decir, esquina con Ventura Puente, se encontraba con un tráfico de los mil demonios que denotaba nuestro cuarto puesto a nivel nacional como la ciudad con más automóviles.

Para colmo, periodistas de varios medios y trabajadores del Ayuntamiento de Morelia se aglutinaban en distintos puntos de los cruces, con cámaras y tripies o gruesos fajos de periódico, dando la sensación visual de abarrotamiento.

Muchos de los automovilistas se encerraban al interior de su vehículo, por eso las víctimas llevaban todas el vidrio abajo (o semi abajo), el volanteo oficial comenzó cuando el alcalde de Morelia, Alfonso Martínez Alcázar, bajó de su camioneta con su camisa color lila y recibió una decena de periódicos. Entonces, cruzó la avenida hasta su punto central y, a la altura del semáforo, comenzó a saludar a los conductores, entregando con una sonrisa de político el resumen escrito de su segundo informe de gobierno.

Mientras tanto, preguntaba a los morelianos del otro lado de la calle cuál era su opinión sobre la administración ‘ponchista’, a lo que respondieron, en su mayoría, que todo era «regular», pues aún faltaban muchas cosas y varias continuaban «a medias», otros lo calificaban como «buena», diciendo «ha dado mucho apoyo al transporte, ha mejorado muchas vialidades» o «imagínate, soy panista».

Una camioneta roja le entregó una bolsa de plátanos dorados a Martínez Alcázar, la cual se repartió entre los comunicadores ahí presentes, quienes ni tardos ni perezosos aceptamos la invitación al tentempié.

Ya a quince minutos de iniciado el volanteo, el tráfico comenzó a disminuir y el flujo vehicular pasó de abrumador a regular, hasta que una mujer, entretenida con el periódico del informe, hizo a diez carros perder la flecha en el semáforo, ganándose el «saludo» de al menos dos automovilistas.

Alguien resaltó, ante los acompañantes del edil, que se limitaba a entregar los volantes en la zona «de ricos», pues «todos los que dan la vuelta ahí suben a las colonias de dinero», sugiriendo que debería ir a la lateral de Camelinas.

Sugerencia que fue entregada y aprobada por el alcalde, quien caminó en busca de un transporte público que le recibiera el periódico. Así, Alfonso Martínez entró a la realidad moreliana subiendo a dos unidades de transporte de la ruta 1 y Centros Comerciales, donde entregó a pasajeros y chóferes un ejemplar.

«¿Ya te la mentaron?», preguntó una periodista al alcalde, a lo que respondió, entre risas, «no, todavía no». El ‘presi’ siguió ‘toreando’ los autos y dando amables saludos a todo el que se dejara, hasta que, a casi una hora de su llegada, decidieron que era hora de partir (quizás ir a comer) y el alcalde se subió a su camioneta como había llegado, sonriente y en dos zancadas.