Tzintzuntzan, Mich. | Martín Equihua/Acueducto Online.- Traicionado con un beso delator, Jesús de Nazaret fue detenido por soldados romanos, tras las acusaciones de proclamarse el mesías esperado por el pueblo de Israel, y de querer subvertir el orden de la jerarquía judía, según su máximo tribunal, el Sanedrín, recreado una vez más en el Atrio de los Olivos, tras dos años de silencio por la pandemia que suspendió gran parte de la actividad humana.
Concluido el recorrido por los 16 cristos resguardados en barrios y familias tradicionales, los Espías de Cristo han vuelto al templo de La Soledad, a dar gracias a su venerada imagen del Santo Entierro, sobre la que se mantiene la creencia adicional de que no deja de crecer en su urna, a la que desde años atrás le han añadido un tramo para que los pies puedan descansar en paz.
Entrada la tarde, el párroco del lugar, Raúl Morales Tapia, recreará la escena del lavatorio de pies con el que Jesús habría resaltado los valores de humildad y hermandad, al postrarse ante los doce apóstoles.
Sin embargo, para el cuadro de esta tarde, tuvieron que completarse con un improvisado voluntario que cubrió una ausencia, ante su temor de que tuviera que pronunciar algún parlamento ante el joven sacerdote que insistirá en el mensaje de paz y amor que el Nazareno quiso instalar en un mundo que jamás imaginó que tomara las dimensiones de hoy.
Entrevistado en un respiro del ajetreo santo, el párroco percibe una gran emoción de la comunidad, la nota “más consciente y más viva, después de que el Señor nos ha metido en un tiempo de reflexión”, para que todos entiendan, dice, que sí se necesita corregir el rumbo, y respetar a los otros seres humanos y a la naturaleza.
La conmemoración continuará el viernes por la mañana, con la conclusión del juicio, la salida de los penitentes –cuyas cruces esperan en el atrio-, el Viacrucis y la crucifixión de Jesús.





