Morelia, Mich. l Sarai Solís / Acueducto Online.- El espectáculo disciplinario de gran formato “Tzintzun, historias de princesas y colibríes” regresó la noche del pasado jueves al teatro que lo vio nacer con su tercera temporada, renovada y con 13 artistas nuevos que cautivaron a propios y extraños con sus acrobacias, bailes y malabares.
Fue cerca de las 19:20 horas que se abrió el telón para mostrar de fondo el volcán Paricutín y al artista principal en escena, Dionisio Pulido, el espectáculo había comenzado.
La historia inicia cuando el michoacano presencia el nacimiento del volcán Paricutín y al oler los azufres cae desmayado y entra en un mágico sueño que lo traslada al pasado, específicamente a la época de los purépechas, donde conoce a las princesas, los reyes y los guerreros.
Dentro de ese trance, Dionisio Pulido recorre la historia de Michoacán en cada una de sus etapas, donde van apareciendo personajes históricos, mágicos y simbólicos.
La mezcla de técnicas de las bellas artes y varios tipos de danza, como son la aérea, la contemporánea, la tradicional, la contorsión y la acrobacia, así como el arte circense y el videomapping mantienen al espectador atento a cada detalle.



Durante más de 80 minutos, el público acompañó la travesía de Dionisio con aplausos, risas y expresiones de asombro cuando los artistas aparecían de entre las butacas del teatro para interactuar con los asistentes, quienes entusiastas respondía a las peticiones de los personajes, como tocar una cazuela de cobre con una baqueta, o responder alguna pregunta.
El espectáculo comenzó con una actuación modesta que fue escalando tanto en acrobacias como en efectos especiales y elementos simbólicos, para culminar con más de 20 artistas en escena, entre princesas purépechas, músicos, alebrijes, representaciones de “los viejitos” y hasta un torito de petate, que bailaban al son de la música purépecha.
En los primeros minutos al público se le evocó al imperio purépecha, donde se mostró a princesas, guerreros y reyes en el escenario, y poco a poco la cosmogonía purépecha se fue apoderando de los sentidos de cada uno de los asistentes.





De la magia y misticismo purépecha se pasó a la época de La Conquista, y en escena aparecieron los caballos, las espadas y los escudos, característicos de este periodo, destacaron la llegada del cristianismo y la evangelización de Michoacán por el personaje histórico Vasco de Quiroga, con una cruz edificada en el centro terminó el primer tiempo.
Luego de un intermedio de 20 minutos comenzó de nuevo la función, con un grupo de artistas que al son de la música purépecha pusieron el ambiente en la escenificación, mientras del techo caía una red y charales que evocaban a los pescadores de Pátzcuaro.
Fue un grupo de cuatro artistas con cazuelas y adornos de cobre los encargados de provocar las risas del público, que hasta el momento había permanecido serio y atento a las interpretaciones.


Cerca del final, en escena, apareció una mezcla de todas las épocas y elementos, lo que provocó una diversidad de colores, texturas, elementos, representando al Michoacán contemporáneo.
El final de la obra llegó con un colibrí alzándose en vuelo en la penumbra y con los efusivos aplausos que el público satisfecho le regaló a los artistas.
“Tzintzun, historias de princesas y colibríes” obra creada por Santiago Cumplido, muestra la esencia de Michoacán través de un escaparate visual que involucra la cultura, la evolución de valores y de la historia de la entidad y se mantendrá en el Teatro Matamoros hasta finales de julio, con funciones de jueves a domingo, por lo que se invita a la población a que asista a apreciar este magnífico espectáculo.





