Morelia, Mich. | Asaid Castro.- La tarde noche del este martes, la Poza Rica se convirtió en un escenario de caos y resignación debido a una intensa tormenta que dejó la zona completamente inundada, nada nuevo, y lo mismo sin atender. Vecinos, atrapados entre la desesperación y la solidaridad, se congregaban en las banquetas observando impotentes cómo el agua se adueñaba de carros, casas, calles y locales.
El agua descendía desde las Tarascas y la Vasco de Quiroga, y la avenida Tata Vasco sumándose al problema de las coladeras obstruidas por basura y falta de mantenimiento. La tormenta se presentó implacable, con una fuerza que superó la capacidad de drenaje de la zona. Los locales comerciales se llenaron rápidamente, mientras los vehículos flotaban como botes a la deriva, según narraban los presentes.

«Los carros estaban flotando, los jóvenes que se quedaron atrapados en la camioneta blanca gritaban hasta por auxilio. Pero mire cómo está tapada aquí la alcantarilla», dijo una vecina, señalando el punto crítico de la inundación. Su frustración se dirigía tanto a las autoridades municipales por el poco mantenimiento de las alcantarillas, como a la comunidad que irresponsablemente arroja basura en las calles.
En medio de este panorama, algunos trabajadores de un taller mecánico cercano decidieron no quedarse de brazos cruzados. Con escobas y palos en mano, intentaban destapar las coladeras, «vamos a salir en las noticias», decían sonrientes mientras picaban con escobas las coladeras, mientras otros vecinos se afanaban en sacar el agua de sus locales inundados.

Por otro lado, La escena en la calle Motolinía era trágica; al menos seis autos permanecían inundados, con el agua filtrándose por las puertas cerradas.
Las personas que veían sus propiedades bajo el agua parecían resignadas. Con cubetas y escobas, sacaban el agua de sus locales y casas, conscientes de que poco más podían hacer.
No es novedad que La Poza Rica se inunde; cada temporada de lluvias trae consigo el mismo problema. Sin embargo, el alcance de la situación ha superado a los gobiernos y autoridades, que no han hecho mucho para resolverlo. Año tras año, las mismas escenas se repiten, y la falta de acción concreta agrava la desesperación.

«Desde hace 30 años siempre se quedaban los Vochitos ahí atorados, siempre pensaban que podían pasar, y siempre les pasaba lo mismo, se quedaban ahogados», dijo otra de las vecinas, ya de la tercera edad.
La inundación en La Poza Rica no solo dejó daños materiales, sino que también evidenció las serias deficiencias en el mantenimiento de la infraestructura de drenaje de la ciudad. La necesidad de un mantenimiento regular y de una mayor responsabilidad ciudadana en el manejo de residuos quedó clara en medio de una tarde en la que la lluvia dejó, una vez más, la Poza Rica bajo el agua.





