Morelia/Vianey J. Cervantes
“Lo que nos estimula mucho es que el gobierno reconozca el trabajo, que demos resultados y que los vean”, expresó María Antonieta Loeza, presidenta del Patronato de Nuestra Señora de Guadalupe para la Asistencia del Anciano, asociación que fue una de las 25 beneficiadas por el Programa de Coinversión Social 2017.
El Patronato De Nuestra Señora surgió hace catorce años ante la constante de adultos mayores abandonados por sus familias o en situación de calle en la capital. “Es una organización que ha recibido a muchas personas en calidad de abandono; ahorita nos enfocamos mucho en personas incapacitadas totalmente, por enfermedad mental o abandonadas”, expresó, “buscamos darles una mejor calidad de vida, más digna”.
Antonieta Loeza explica que el Patronato funciona más como asilo-hospital que como una casa de reposo, pues gran cantidad de los ancianos se encuentran en condiciones limitantes, como en silla de ruedas o en camilla; así como al médico y enfermera de manera diaria.
Ante la pregunta de los gastos, expresó que todo es gracias al apoyo de Cecilia Garibay y su familia. “Se necesita al médico diario, la enfermera, son gastos muy fuertes, pero que gracias a la directora Cecilia Garibay y toda su familia, que apoya a estas personas para que tengan una mejor calidad de vida, desde servicios médicos y ese apoyo moral que se les da”.
Actualmente, el patronato cuenta con entre 20 y 23 adultos mayores, que es la capacidad que hay para atenderlos de forma correcta. Ubicadas en la colonia Los Ángeles en Morelia, explicó que, aunque el Patronato ha ido creciendo, se necesita tres veces más apoyo.
Tan solo en Morelia, para el año 2016, 20 mil de los casi 80 mil adultos mayores se encontraban en estado de abandono, siendo las principales causas la llegada de enfermedades propias de la edad tales como demencia senil, alcoholismo, problemas renales, entre otros padecimientos, así como la falta de tiempo, interés y recursos por parte de los familiares; aunque en algunos casos, el abandono consiste en que la persona no tiene parientes vivos que puedan hacerse cargo o el abuso de drogas durante la juventud y edad adulta.





