“Todo lo subí en sillas y bancos”

Imagen: Xana Zamudio

Morelia, Mich./Xana Zamudio.-

Con la puerta negra de par en par y una escoba despeinada, Don Héctor Ceja barre empeñoso el lodo regado por todo el piso de la sala, la recepción de su hogar, allá en la colonia Agustín Arriaga Rivera.

Debajo de la gorra del maguey bordado, se soma su rostro de gafas oscuras.“Pasó temprano, como eso de las 5 o 6 de la tarde que empezó a salirse el agua del canal”, comenta señalando una parte del río grande que pasa frente a su casa.

“Ahorita, gracias a Dios, empecé a subir todo en sillas y bancos. Se metió a la cocina, pero ya la lavé. Además, todo lo subimos así en basecitas de fierro”.

El pequeño sillón rojo y un oso de peluche se miran a salvo medio metro arriba del suelo, también una mesita de centro con un florero, menos el baño, ni dos habitaciones ni la cocina que de apoco ha ido limpiando con su esposa con la que llegó al lugar hace más de 40 años.

Imagen: Xana Zamudio

La casa ha ido modificándose desde entonces, entre ello, una pequeña bardita de no más de treinta centímetros en la entrada principal que construyó desde hace aproximadamente 10 años.

“Este escaloncito es para que cuando llueve y se tape la coladera de afuera, no alcance a subir el agua de la banqueta, y con esto pues ya no entra tan fácil”.

“El problema de la inundación fue la vía, porque el canal a esa altura se reduce demasiado, entonces de ahí viene el agua para atrás y se va llenando y hace que se nos bote por acá, ya ha pasado otras veces y no veo intención del gobierno de que deje de pasar”.

Sin nadie más que su esposa para ayudar en la labor de limpieza y movimiento de muebles, Don Héctor dice no querer molestar a nadie más, “mis hijos ya volaron de casa, y no pienso avisarles, bendito sea Dios, todavía puedo”.