Tiempos de los verdaderos héroes

Morelia, Mich. /Acueducto. -“Queridos amigos: Mirad a los verdaderos héroes que salen a la luz en estos días». El Papa Francisco presidió este 5 de abril la Misa del Domingo de Ramos en el interior de la Basílica de San Pedro del Vaticano, y no en la Plaza como es tradicionalmente, debido a la pandemia del coronavirus, COVID19. En su homilía el Santo Padre animó a abrir el corazón al amor del Señor. «Sentirás el consuelo de Dios, que te sostiene’”.


“Dios nos salvó sirviéndonos. Normalmente pensamos que somos nosotros los que servimos a Dios. No, es Él quien nos sirvió gratuitamente, porque nos amó primero. Es difícil amar sin ser amados, y es aún más difícil servir si no dejamos que Dios nos sirva”.


El Santo Padre mencionó que era importante que en esto días santos tuviéramos presentes la palabra de Dios, ya que en ella se nos muestra a Jesús como un siervo, el siervo que lava los pies a los discípulos en Jueves Santo; el siervo que sufre el Viernes Santo.


Bergoglio continuó: “¿cómo nos sirvió el Señor? Dando su vida por nosotros. Él nos ama, puesto que pagó por nosotros un gran precio(…)Dios nos salvó dejando que nuestro mal se ensañase con Él. Sin defenderse, sólo con la humildad, la paciencia y la obediencia del siervo, simplemente con la fuerza del amor”.


El Papa mencionó que fue el amor lo que le llevó a sacrificarse por nosotros ; el Padre sostuvo el servicio de Jesús, no destruyó el mal que se abatía sobre Él, sino que lo sostuvo en su sufrimiento, para que sólo el bien venciera nuestro mal, para que fuese superado completamente por el amor hasta el final.


“El Señor nos sirvió hasta el punto de experimentar las situaciones más dolorosas de quien ama: la traición y el abandono”.


“Pensemos en las traiciones pequeñas o grandes que hemos sufrido en la vida. Es terrible cuando se descubre que la confianza depositada ha sido defraudada. Nace tal desilusión en lo profundo del corazón que parece que la vida ya no tuviera sentido. Esto sucede porque nacimos para amar y ser amados, y lo más doloroso es la traición de quién nos prometió ser fiel y estar a nuestro lado. No podemos ni siquiera imaginar cuán doloroso haya sido para Dios, que es amor”.


El Pontifíce invitó a un autodiagnóstico, donde analizáramos si somos sinceros con nosotros mismos, y que de ahí sabríamos cuanta infidelidad gobierna, cuanta falsedad, hipocresía y doblez; cuantas buenas intenciones traicionadas, cuantas promesas no mantenidas, cuantos propósitos desvanecidos .


Jesús sufrió la traición del discípulo que lo vendió y del discípulo que lo negó. Fue traicionado por la gente que lo aclamaba y que después gritó: «Sea crucificado»; el abandono, en el Evangelio de hoy, Jesús en la cruz dice una frase, sólo una: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»


Bergoglio enfatizó en la noción de redescubrir que no es la vida no sirve, sino en la vida se sirve. Que debe vivirse para servir, así como es la enseñanza de Jesús, “Mirad a mi Siervo, a quien sostengo. El Padre, que sostuvo a Jesús en la Pasión, también a nosotros nos anima en el servicio”.


Finalizó con un mensaje contundente y humano a los jóvenes: “Queridos amigos: Mirad a los verdaderos héroes que salen a la luz en estos días. No son los que tienen fama, dinero y éxito, sino son los que se dan a sí mismos para servir a los demás. Sentíos llamados a jugaros la vida. No tengáis miedo de gastarla por Dios y por los demás: ¡La ganaréis! Porque la vida es un don que se recibe entregándose. Y porque la alegría más grande es decir, sin condiciones, sí al amor. Como lo hizo Jesús por nosotros”.