Morelia/Miguel Ángel Santos.- La idea de la innovación siempre va relacionada con las maquinas, desde los softwares complejos que pueden caber en nuestros bolsillos, o incluso la recuperación de miembros perdidos.
Ejemplo de esto son las jóvenes Carol e Iliana, quienes desde el Colegio Anglo Buganvilias, que se encuentra en el municipio de Lázaro Cárdenas, desarrollaron una carriola que puede moverse sola.
“Se llama ‘hans off baby’ porque es una carriola manos libres. Es para las necesidades de las madres. Se puede conectar por bluetooth a una Tablet o un celular y esto ayudaría a las madres que tienen dos o varios hijos y tienen que estar cuidando a uno”, señala la joven Carol.
Sin embargo, para que la carriola avance, la madre debe estar a un metro de distancia o menos “si tu te separas a más de ese rango de distancia se va a parar automáticamente”, señalan las dos jóvenes que con 13 años ya desarrollaron su proyecto.

Imagen: Miguel Ángel Santos 
Imagen: Miguel Ángel Santos 
Imagen: Miguel Ángel Santos
Mientras, con una tecnología similar, José Guadalupe del Grupo Cedva de Morelia diseño un resuelve laberintos, “un robot autónomo que por medio de sensores tiene que buscar alguna salida”
Mientras muestra como su robot, en un laberinto busca el final del laberinto, eligiendo la dirección a la cual ir y al tomar un camino cerrado da la vuelta y sigue buscando.
“El giroscopio, (forma en la que funciona), es un sistema de mapeado completo del resuelve laberintos, a la primera instancia que lo colocas duraría muchísimo en salir, pero a la segunda que tu lo colocas, ya hizo un mapeado completo de beats y saldrá más rápidamente”, señala José, quien con 23 años ya desarrolla esta tecnología que puede ser utilizada en el área automotriz para estacionar un automóvil o en carretera en el modo de piloto automático.

Imagen: Miguel Ángel Santos 
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Finalmente, César nos muestra su mano, una de color rosa y conectada por cables a su antebrazo, una prótesis para quienes no tengan dicha extremidad y quienes podrán ser autosuficientes en sus tareas.
“Mediante un circuito que se llama ‘electromiografo’ que registra la tensión o distención de un musculo, ya que aunque pierdas la mano, siempre continúas con la movilidad del musculo, señala Cesar al cerrar su mano, movimiento que su prótesis imita completamente.
El objetivo de su proyecto es el de reducir los costos de las prótesis, “ya que una llega a costar más de 200 mil pesos, dependiendo”, y señalan que se puede adaptar, en futuras instancias, a ser el remplazo de un pie o un brazo completo.
“Buscamos algo que pudiera ser bueno para nuestra carrera y para las personas”, finalizó el joven del Instituto Tecnológico Superior de Pátzcuaro, quien estudia la carrera de Ingeniería Biomedica a los 22 años.

Imagen: Miguel Ángel Santos 
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