Morelia, Mich.|Víctor Ruiz/Acueductoonline.- Todo comenzó en el 2004. La comunidad de Nurio, perteneciente al municipio de Paracho, abanderó un movimiento llamado “La autonomía sin permiso de nadie”, la cual estuvo influenciada por las acciones en Chiapas por parte del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el Congreso Nacional Indígena (CNI) y los Acuerdos de San Andrés.
Esta comunidad fue la primera en Michoacán no permitir la instalación de casillas electorales, en nombrar un concejo comunal, una ronda comunitaria y hacerse de la parte proporcional de los recursos que les corresponden, sin tener un solo juicio de por medio, pero sí mucha movilización social.
A decir del vocero del Consejo Supremo Indígena de Michoacán (CSIM), Pavel Ulianov Guzmán, a partir de ese momento, en Michoacán surgió un proceso der autonomía purépecha que hasta la fecha ya se ha extendido a 15 comunidades y que se tiene como objetivo llegar a las 60.
“El más conocido es el de los compañeros de Cherán, pero ya hay en las cuatro regiones purépechas; nosotros pensamos que como parte de la historia de los pueblos indígenas, siempre se han movilizado por una cuestión u otra, ya sea en contra de la Conquista, en la Independencia, la Revolución Mexicana, el reparto agrario, la defensa de los bosques y estos últimos 15 años ha sido por la defensa de los derechos colectivos”.
A 17 años de aquella inesperada revuelta en Nurio, Pavel Ulianov considera que el balance de autonomía es positivo, ya que argumentó que antes en las comunidades los Ayuntamientos otorgaban una obra nada más y ahora al ejercer de manera directa el presupuesto, llegan a aplicar hasta ocho obras al año.
“Además tienen su propio sistema de seguridad que está basado en las rondas comunales, modelo que proviene desde tiempos ancestrales del pueblo purépecha, es muy importante porque toman en sus manos la seguridad y se reducen en más del 80 por ciento los índices delictivos”.









