Morelia/Acueducto
El día de ayer, el gobernador del estado, Silvano Aureoles Conejo, llegó despampanante a Huetamo, Michoacán, por la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador; las personas le aplaudieron, incluso más al visitante.
Apenas empezaron las loas al salir López Obrador, se cambiaron por un unísono y reiterativo “¡Silvano, Silvano…!”. Ante lo cual éste contestó con sonrisas y dispuesto a tomarse selfies con el pueblo.

Llamaba la atención que los asistentes portaban, al parecer, sus mejores galas, gran parte con sus típicas vestimentas de Tierra Caliente, algunos de ellos con elegantes sombreros calentanos.

Sí, aquellos tejidos a mano con fibra de palma son típicos de la región, cuya elaboración puede incluir hasta más de cien vueltas del tejido de la astilla, y cuantas más tiene, mayor su durabilidad y costo.
La fabricación del sombrero fue introducido a la zona durante la conquista por el fraile asignado a la región de Tierra Caliente.

Antes de hacer uso de la palabra, el gobernador le obsequió un sombrero calentano al presidente, quien sin rubor se lo colocó en la cabeza y hasta lo portó en su prolongado mensaje.

Silvano Aureoles, en su intervención, recordó que vivió en este municipio, donde cursó la primaria y la secundaria.

Aquí, añadió jocosamente, desempeñé distintos oficios en el lugar, “bueno, sólo a robar no le hice, pero, de ahí pal rial, trabajé en todo”.





