“Sobreviví a las esquirlas de los granadazos”

El recuerdo doloroso de una víctima del fatídico 15 de septiembre del 2008

(Imagen: Alberto Infante/ACG)

Morelia, Mich. | J. Alberto Infante/Acueducto Noticias.- “Eso no se olvida, bendito sea Dios no perdí ningún familiar, solo fueron esquirlas las que nos toco a mi y a mi hija”, recordó tristemente Teresa García Márquez, victima del atentado el 15 de septiembre del 2008, vivido en la ciudad de Morelia, Michoacán.

En el momento del atentado la Sra. Teresa originaria de la ciudad de Morelia, Michoacán, se encontraba cerca del Templo de la Merced, cuando comenzaron los disturbios ocasionados aquella noche triste, a partir de ese momento ella con una mirada triste nos relata lo que vivió:

«Íbamos con mi hija y mi nieta, para tomar un taxi en la Merced, escuchamos un trueno, y vimos como la patrulla se levantó, creímos que habían volado vidrios, nos echamos a correr y nos dimos cuenta de que venía sangrando, pues tenía una esquirla entre la yugular y las arterias» recordaba Teresa, en una mirada afligida y perdida.

Cicatrices en forma de memorias, la crónica de Teresa García Márquez

Mi hija les pide ayuda a unos jóvenes que iban pasando, pues yo no podía hablar porque me estaba inflamando, me regresaron y fue cuando vi a mucha gente tirada, lastimada incluso a una persona que estaba muriendo.

Me llevaron a un semáforo para esperar una ambulancia y fue una impresión muy grande, ver tanta gente lastimada, sangre y la desesperación de las personas, mientras solo “lloraba” pues no podía ni hablar, ni hacer nada mientras veía mis lagrimas y el chorrito de sangre que salía de mi cuello.

Los policías comenzaron a empujar a mi hija, mientras ella me gritaba y yo no podía decirle nada, yo ya no podía, en eso llego la ambulancia, no sabía a donde me habían llevado, no sabia nada de mis hijas.

Mi familia no podía encontrarme, no podía decir ni siquiera quien era yo, hasta que una enfermera se dio cuenta que no podía hablar, me llevo un lápiz, para que escribiera mi nombre, lo escribí al revés y pues menos podían encontrarme, hasta después.

Yo jamás había venido al evento del grito, pero esa ocasión a una de mis nietas; su maestra, le dijeron que vinieran a ver como era un grito, pero en vivo y por eso fue, por lo que nosotras decidimos venir.

Nos sentimos tristes cada que se acercan estas fechas, ya no sentimos alegría lo que recordamos es la tragedia que nos toco vivir, me ha costado trabajo adaptarme incluso a los eventos normales, yo no podía pasar por aquella calle, hasta que mi psicóloga me dijo que tenía que pasar por el templo de la merced, para sanar esta herida interna de mi corazón.