Asaid Castro/ACG
Morelia, Mich.- A más de ocho días, en el Libramiento Sur de Morelia, continúa el bloqueo frente a la Secretaría de Seguridad Pública (SSP). Aunque se perciben pocos elementos de la Guardia Civil a primera vista, mantienen su plantón, exigiendo soluciones a las irregularidades denunciadas dentro de la corporación.
Pese a los intentos poco fructíferos de las autoridades estatales para solucionar esta problemática, que se ha intensificado con un paro de labores de 48 horas que involucra a agentes de la Guardia Civil de diversas regiones del estado: Uruapan, Apatzingán, Coalcomán, Huetamo y La Piedad, en la entidad, los manifestantes han cerrado completamente las instalaciones de la SSP y mantienen el bloqueo indefinido del periférico Paseo de la República.

«No somos 40», «lucha por una policía digna», «somos 60 los presentes, pero 6060 los inconformes», «ya basta de lucrar con las compensaciones de los policías», dicen algunos de los carteles que adornar un gran portón cerrado de la SSP.
El movimiento se originó por el reclamo de la restitución de un bono que fue recortado unilateralmente (BanBajío), sumándose hasta ahora exigencias de dotación de mejor equipo de trabajo y armamento, así como un aumento salarial que no se ha incrementado en los últimos ocho años.

Dicen entre compañeros uniformados que no hay novedad en el plantón, sin embargo, entre algunos agentes se escucha decir que han recibido amenazas personales, para “levantarlos”, o mandarlos a trabajar a zonas conflictivas del estado, dejando ver la preocupación entre algunos agentes.
Bajo el refugio de lonas improvisadas que los protegen de la lluvia provocada por la tormenta tropical «Alberto», que ya también alcanzó a Morelia, los agentes muestran lejana la posibilidad de retirarse.
«Aquí estamos a toda madre» se escucha entre ellos, pues acostumbrados a experiencias en operativos bajo condiciones climáticas más complicadas, el desgaste es algo, por lo que no debería apostar el gobierno estatal de Alfredo Ramírez Bedolla.

En el campamento improvisado, se puede ver a algunos oficiales tomando café, otros preparando comida para sus compañeros, y otros más desviando el tráfico para mantener el orden. La protesta se ha convertido en parte de su rutina, una rutina que lleva más de una semana sin cambios.





