Morelia/Redacción
En México y en Michoacán existen actualmente múltiples nomas para la protección de los derechos de los niños, sin embargo la realidad supera los controles que la normativa pretende lograr, ejemplo de ello es la cantidad de menores que deben laborar desde temprana edad para garantizar su sobrevivencia en la entidad.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estableció el 12 de junio como el Día Internacional contra el Trabajo Infantil, y de acuerdo con la ONU en la actualidad cerca de 168 millones de niños trabajan en el mundo, muchos de tiempo completo.
“Ellos no van a la escuela y no tienen tiempo para jugar. Muchos no reciben alimentación ni cuidados apropiados. Se les niega la oportunidad de ser niños. Más de la mitad de estos niños están expuestos a las peores formas de trabajo infantil como trabajo en ambientes peligrosos, esclavitud, y otras formas de trabajo forzoso, actividades ilícitas incluyendo el tráfico de drogas y prostitución, así como su participación involuntaria en los conflictos armados”.
De acuerdo a los datos de la UNICEF, uno de cada cinco niños que trabajan en nuestro país lo hacen para pagar la escuela o sus propios gastos.
Apunta además que en México uno de cada ocho niños entre los cinco y los 17 años trabaja, lo cual da una suma superior a los tres millones y medio de niños y niñas en ese rango de edad.
La población infantil que trabaja se ubica principalmente en las áreas menos urbanizadas del país. Aproximadamente siete de cada diez niños trabajadores vive en zonas rurales, y la diferencia entre géneros también es notable ya que el trabajo infantil tiene más incidencia en niños que en niñas (los niños trabajadores son casi el doble que las niñas, dos millones y medio frente a un millón doscientas mil), pero las estadísticas no hablan del impacto del trabajo doméstico, que afecta más a niñas que a niños (se calcula que un 60 por ciento de niños frente a un 72 por ciento de niñas).
Existen diferentes categorías en el trabajo infantil, por un lado está el empleo para trabajos ligeros; está el trabajo peligroso, que implica laborar en industrias por horarios prolongados, la trata de personas, el trabajo forzoso o en servidumbre, la explotación sexual comercial, y el empleo en actividades ilícitas y en conflictos armados.
También están los servicios domésticos no remunerados que se suministran durante horarios prolongados, y que suponen la manipulación de equipos peligrosos o cargas pesadas en lugares peligrosos.
Los menores trabajadores tienen que abandonar la escuela en muchos de los casos para poder laborar y así colaborar con el ingreso familiar.





