Morelia / Acueducto.- Hugo López-Gatell reconoce que no se imponen restricciones más drásticas para no lastimar el pobre tejido social de muchas familias que viven al día. Es sobre todo la economía de un país con la mitad de su población sumida en la pobreza, la que está gobernando la lucha contra el coronavirus.
López-Gatell es estos días, con permiso del presidente, la persona más solicitada de México. El subsecretario de Salud, investigador y epidemiólogo, es la voz del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador en la lucha contra el coronavirus. Antes, participó en el equipo que atendió la crisis por la influenza H1N1 en 2009, durante la Administración de Felipe Calderón.
Expone que aunque pareciera que los mexicanos no están tomando muy enserio lo de “quédate en casa” no se han tomado medidas más drásticas por una sola razón: proteger a la sociedad.
“Por las medidas de mitigación, de control epidémico, sabemos que hay que pagar un costo social, económico. Eso puede ocurrir en cualquier país. A diferencia de Europa, en México tenemos una enorme inequidad, ofensiva, alarmante, la mitad de la población vive por debajo de la pobreza, al día. Pensemos en un comerciante de alimentos, en un taquero, en un albañil, esa es la población a la que nos interesa proteger. El balance correcto entre proteger la salud y la vida y proteger a la sociedad, no solo en el presente, sino en meses, en años después, es una delicada tarea”.
Es decir, quien pierda el trabajo pero esté dentro del empleo formal, cuando se recupere esta recesión, tendrá cierta posibilidad de volver. Pero quien viva al día, no va a tener esa posibilidad en el corto plazo y eso va a crear una disrupción social mayúscula.
Menciona que la cuestión social y la sanidad son parte de la responsabilidad primaria que debe cuidar el Estado,” Queremos tener un equilibro, un balance entre las medidas que son correctas desde el punto de vista de la ciencia y la metodología de la salud pública sin vulnerar, hasta donde sea posible, a las personas con las economías más debilitadas”.
Para entender el desastre ocurrido en Italia o España es que el virus llevaba ya tiempo circulando sin que nadie lo detectara. Siempre fueron por detrás. Cuando creían tener 100 casos, tenían 1.000, y cuando llegaron a 1.000, había en realidad entre 10.000 y 20.000, López –Gatell explica que en México ya ocurre esto, por eso se aplica lo de la jornada de sana distancia.
“Estamos aplicando la jornada de sana distancia, un paquete de medidas, que implica la desmovilización masiva de millones de personas. En todo proceso de vigilancia epidemiológica, esto es algo que se sabe, uno tiene una señal visible y una parte que no lo es. Los casos que se pueden detectar a través de los métodos de vigilancia epidemiológica dependen de muchos factores, por ejemplo, que las personas acudan o no a consulta, que lo médicos detecten, que notifiquen”.
Agregó que lo importante no es el número de casos, la clave es el punto de inflexión de la curva epidémica, “El número de casos no es la señal principal, la cuenta es la estadística más simple que pueda haber. Después vienen las proporciones y las razones, y las progresiones de tiempo, los patrones de distribución espacio temporales, etcétera”.
“ Lo relevante es la tendencia de progresión en el tiempo y cómo se dispersa en el espacio. Esto es así al grado que los sistemas de vigilancia centinela de ciertas enfermedades, como la influenza, que utilizan la mayoría de los países europeos, Estados Unidos y Canadá y México y que es lo que recomienda la OMS, en lo que se basan es en un modelo semejante a las encuestas, lo que uno ve es una muestra en tiempo real”.





