Silencio y esperanza

Foto: Enrique Castro

Enrique Castro

Sobre calzada de Tlalpan, a la altura del multifamiliar en Ciudad Jardín, «un mundo» de gente camina en una sola dirección, unos con cascos y tapabocas, otros con picos y palas y muchos más con agua, café y comida.

Imagen: Enrique Castro

Servicios de emergencia mantienen acordonada una zona, y cientos de jóvenes en cadena humana retiran escombros con cubetas. Gritos con órdenes a cada rato:

«Carrito….carretilla…» Y todos se abrían y dejaban una línea en el centro para que pasaran pequeños vehículos con escombros.

En el fondo los rescatistas y bomberos trabajaban desde un quinto piso, pero este se encontraba en el segundo, es decir, el sismo ocasionó que dos pisos cayeran sobre el número dos.

Los brigadistas trabajaban y removían escombro con la ilusión de encontrar personas con vida dentro del caído edificio.

De pronto, todos levantaban sus manos con el puño cerrado; «!Sileeeencio!» Y al unísono todos lo gritaban en cadena y después… Silencio total.

Imagen: Enrique Castro

La intención es escuchar sonidos de las personas atrapadas, una esperanza tras ese silencio.

Al cabo de unos minutos todos seguirán trabajando. Cuando alguien llevaba víveres para los voluntarios todos aplaudían y agradecían: “Graaacias México».

Imagen: Enrique Castro

Aún sin poder sacar a nadie por lo difícil del derrumbe muchos seguían con la esperanza, la mayoría era vecino de la zona otros se incorporaban sin importar de donde eran.

En el «acordeón» de cemento, una mano con las uñas pintadas de rosa apenas se dejaba notar, muchos sentían rabia y tristeza. Otros se hacían como que no la miraban, la esperanza los movía.

Imagen: Enrique Castro