Senguio Mich. | Celeste Segundo/Acueducto Online.- Don Víctor Manuel Mendoza, originario de este lugar. De sus 62 años de vida, cuarenta años se ha dedicado al oficio de pintor artístico; descubriendo desde temprana edad su gusto y admiración por el arte, hizo de este pasatiempo una pasión que iba más allá que su propia profesión como abogado.
Víctor Mendoza asegura que no tenía idea de que poseía un talento por la pintura, a pesar de que, en sus dos últimos años de primaria, ya tenía afición por el dibujo a lápiz y con colores de madera, y fue hasta los doce años, mientras cursaba un taller de artes plásticas, que encontró en la pintura un talento innato.
Fue durante ese taller, en los años setenta, que don Víctor pintó un cuadro con el que participó en un concurso de Bellas Artes en la Ciudad de México, el cual obtuvo un reconocimiento.
“Ese cuadro lo guardé hasta que estuve en la Facultad, acá en Morelia, pero un día me lo robaron de mi casa; era un óleo sobre tela, plasmé naturaleza muerta: era una naranja, una ollita de barro y un gallito, sobre un fondo amarillo y verde”.
Aprovechó un viaje al extranjero en su época estudiantil para ingresar a una escuela de arte, donde aprendió muchas técnicas y conocimientos teóricos que ha estado aplicando hasta la fecha.

“Me dedico a la pintura cuando tengo tiempo libre. Aunque ahora lo estoy usando como terapia de salud porque estuve un poco delicado y ahora pinto para relajarme. Durante mi terapia pinté mis recientes dos cuadros, un retrato de Frida Kahlo y un paisaje del pueblo de Senguio”.
Las pinturas que ha realizado no tienen una dedicatoria en especial, y sólo algunos se venden al público. Además de los cuadros, también ha realizado murales, algunos de ellos para un buen amigo suyo.
“En ese mural pinté dos personajes que son clásicos aquí en el pueblo, son una muchacha y un muchacho que andan como vagando en las calles de Senguio, muy conocidos por todos. Fue una pintura realista”.
“He pintado murales en Morelia, Maravatío, en Ciudad Hidalgo, en México… Hago también murales para escuelas, murales infantiles; de personajes de Disney, o niños jugando en el parque. También históricos, en escuelas que llevan el nombre de algún personaje histórico, yo lo pinto en sus muros”.
Don Víctor ha dado cursos de pintura en escuelas, casas de la cultura, y también clases particulares, en los cuales enseña técnicas básicas de pintura, llevado desde lo teórico hasta lo práctico. Eso lo hace disfrutar de su rol como docente de artes.

“Es muy interesante porque la gente que asiste a los cursos tiene muchas dudas acerca de lo que es la pintura y uno se las resuelve. No les enseño sólo a pintar con el pincel y el material, también les enseño la historia del arte y la pintura”.
Víctor Mendoza afirma no querer retirarse del oficio de la pintura artística ya que para él el arte es una actividad, además de bonita, muy importante porque las artes recrean la vida misma y eso es lo que llena de dicha una vida.
“Aunque de profesión soy abogado, la pintura me atrae demasiado. Es más fácil la práctica de la pintura que la de la abogacía porque la práctica de la abogacía genera riesgos y pocos ingresos. A estas alturas ya lo que uno pueda sacar para vivir es suficiente, yo no aspiro a la riqueza”.

Ahora don Víctor Mendoza disfruta de lo que hay a su alrededor, no se llena de imposibles y se concentra en el arte, su gran vocación, esa que le ha distinguido en muchos aspectos, esa que ha dejado plasmada en distintos sitios, en distintos materiales.
La esencia de don Víctor está presente en sus cuadros, algunos posados en distintas casas, otros en la suya; en los muros de las escuelas a las que dio vida con sus colores y formas y en las experiencias que éstos dejaron en cada espectador de su arte. Cada ejemplar es una parte de Víctor Mendoza. De su legado de su talento.





