Arantepacua, Nahuatzen/Enrique Castro
Maria Guadalupe Crisanto López es viuda desde hace 14 años y siempre ha vivido en Arantepacua, y «nunca había visto algo igual»; ella caminó 7 cuadras desde la plaza principal hasta su casa para mostrarla.
Apurada en el caminar, hablaba sobre lo que había pasado, luciendo agitada y sobre todo preocupada.
En su habitación, enseña el desorden que dejaron «los policías o delincuentes, son crimen» y uno a uno saca papeles donde tenía los «ahorritos» de sus hijos «que ya trabajan» y los de ella para adquirir un lote.
Dice que eran doscientos mil pesos que tenía, ahí guardados, se los llevaron todo» y con el mismo semblante platica que ella fue a buscar a su hijo al alboroto y después los policías llegaron y se metieron:
«Mi puerta no tiene trancas, yo no debo nada, no tengo porque tenerla así» Acompañada de su hijo continua la denuncia oral » también se llevaron unos aretitos de oro y una computadora nueva, me dejaron la vieja».
Ella decide quedarse y no ir a la asamblea que se convocó para el recuento de daños después del operativo policial en esa comunidad para el rescate de unidades retenidas por comuneros donde el saldo fue de 3 personas muertos.





