Morelia/Rebeca Hernández Marín
La paz narca fue rota en 2007 por el ex presidente de la República Felipe Calderón Hinojosa con su estrategia para combatir el narcotráfico y desató una guerra entre los cárteles por el control del mercado, la cual generó una ola de violencia que en Michoacán tuvo su cresta entre 2012 y 2014, afirmaron los investigadores de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Carlos Francisco Ortiz Paniagua y Jerjes Izcoatl Aguirre Ochoa.
Básicamente, como consecuencia de esa estrategia, se rompió el equilibrio del mercado y las peleas por el control de “las plazas” entre los cárteles fueron sanguinarias, indicaron los miembros del Instituto de Investigaciones Económicas y Empresariales.
En el caso de Michoacán, la Familia Michoacana estaba ligada a un cártel para mover cocaína básicamente; entonces, cuando mataron a los líderes los operadores se quedaron sin la logística para poder continuar su negocio original que era el trasiego de la marihuana, la cocaína y las metanfetaminas. Entonces se dedicaron a extorsionar a la gente de su entorno: aguacateros, ganaderos, limoneros, a todo mundo.
Desde el Gobierno del Estado se les veían con cierta legitimidad social, y les permitieron avanzar hasta llegar al absurdo gobierno de Fausto Vallejo y Figueroa, en el cual miembros de su gabinete y hasta de su familia reconocían y frecuentaban al nuevo líder criminal, Servando Gómez Martínez, La Tuta, indicaron los economistas.
Los académicos consideraron que la esfera política se contaminó porque para hacer una campaña electoral se requiere mucho dinero; para ser diputado, para ser senador o presidente municipal se necesita de tanto dinero que sólo los delincuentes lo tienen. Entonces eso comenzó a tejer una corrupción muy íntima con el Gobierno del Estado, hasta llegar a los extremos terribles 2014.
En entrevista con Acueducto Online, señalaron que otro factor determinante en la guerra de los cárteles fue que en Estados Unidos, George W. Bush autorizó que se levantara la prohibición para la venta de armas, lo cual favoreció a los cárteles mexicanos porque pudieron adquirir armas de alto poder como las R-15 o AK-47.
Pero advierten que no todo es responsabilidad de los gobiernos ni culpa de los delincuentes ya que la sociedad se hace la disimulada ante unos y otros, lo cual obliga a una reflexión más profunda y en ese sentido Aguirre Ochoa puso un ejemplo:
“A mí me toco estar en una junta de los priistas hace unos días, en la cual estaba Fausto Vallejo y la gente le aplaudió; yo no sé si no se acuerdan de todo lo que pasó, por amor de Dios, o bien, la postura política se ha vuelto tan cínica que ya francamente no nos importa.
“Yo tengo familiares desaparecidos y en ese sentido, el dolor que causa la muerte del papá, la muerte de jóvenes por el narco y yo creo que es algo que no se desliza, sino de poner a pensar”.
Todos los síntomas de la descomposición social en la Tierra Caliente estaban ahí, pero nadie los quiso ver: baja en la participación económica, aumento del desempleo, pérdida de población y aumento de la pobreza, como elementos nutrientes del crimen organizado.
Existe toda una serie de trabajos, de propuestas, de teorías que tratan de explicar la asociación entre crimen y economía y eso fue lo que encontraron los investigadores de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Jerjes Izcoatl Aguirre Ochoa y Carlos Francisco Ortiz Paniagua.
En un estudio que realizaron en 11 municipios de la entidad encontraron que hay regiones, como la Tierra Caliente que, en términos económicos para perdido participación y ha perdido población, indicadores de que algo no va bien en aquella región.
En entrevista con Acueducto Online indicaron que el aumento del desempleo y aumento de la pobreza, sumados con la desigualdad económica y la desigualdad social, son ingredientes que detonan otras cosas como que algunas personas quieran integrarse al crimen organizado.
Explicaron que se dan dos fenómenos y uno de ellos es la movilidad por la falta de oportunidad de los inversionistas que ofrecen empleo y el otro es el desplazamiento interno hacia otros estados del país e incluso a Estados Unidos, aunque cada vez es menos socorrida en esa parte del estado, en busca de oportunidades
Como académicos enfrentaron limitantes para determinar la relación entre economía y delincuencia ya que involucra el lavado de dinero y esa es una parte que permanece oculta, no como las remesas que envían los migrantes que hasta el Banco de México las mide.
Por ello, los integrantes del Instituto de Investigaciones Económicas y Empresariales recurrieron a una metodología que se utiliza en otros países a partir del consumo de energía eléctrica que es un aproximado para poder evaluar la perdida de capital como indicador de la destrucción de la economía.
Encontraron que había una ligera tensión en la economía, había menos consumo de luz, lo que demuestra que hubo una afectación en la economía por parte de los grupos criminales que surgieron de la guerra contra el narcotráfico y fue grande.
La situación que vivimos en Michoacán hace dos años, según los investigadores, es inédita en la historia de la criminología; el nivel de corrupción del Gobierno del Estado sólo es comparable con la Italia de los años 30 del siglo pasado, cuando se permitía la ejecución a hachazos por una cerveza y cuando vimos al hijo del gobernador departiendo con un secuestrados y asesino.
Desde el punto de vista de los nicolaitas, como sociedad nos faltó malicia, no nos dimos cuenta de la profundidad y el daño con la que se daba la presencia de grupos criminales, que ejercían labores de policías, de notarios. Solamente nos faltó un evento en el cual La Tuta ofreciera una misa o fuera padrino de bautizo, aunque de hecho si lo hacían en sus ceremonias.
Pero eso tuvo un peso en la economía porque todos los empresarios pagaban cuota por lo que si tenían 100 pesos nada más invertían 90 porque 10 iban a la “empresa” delincuencial y negarlo no es posible.
Ahí están los indicadores cualitativos, por ejemplo, el cierre de la pista de de pruebas de la General Motors de Cupuán del Río, en el municipio de La Huacana y no llegó ninguna empresa manufacturera de coches.
Mientras, la economía de los estados circunvecinos crece, Querétaro lo hace en un 8.1 por ciento, en Guanajuato se está instalando una planta que va a generar siete mil empleos directos. Estamos en la parte del país que ha tenido más inversión extranjera, toda por empresas de vehículos, la principal manufactura del país que está afectando positivamente la economía, junto con las remesas y el petróleo.





