Acueducto | Samuel Ponce Morales
Al menos dos medios de circulación nacional han incluido ya al delegado de los programas federales en Michoacán, Roberto Pantoja Arzola, como uno de los posibles funcionarios que ocupa ese espacio y que tienen condiciones para contender en la renovación de las gubernaturas que ocurrirá el próximo año.
Esa situación ha sido acompañada de una serie de columnas, sondeos y encuestas que empiezan a medir el posicionamiento del oriundo de Tiquicheo. A ello le sucedió el repentino destape que hizo de esta carta el diputado local Antonio Madriz apenas en días pasados.
Esta serie de eventos no son gratuitos. Con una pléyade de cuadros de MORENA asediando su posición política estratégica dentro de la estructura del gobierno federal en la entidad, Roberto Pantoja ha sabido conducirse en los estrechos márgenes de la austeridad y la cautela que la 4T ha impuesto.
El funcionario federal tiene una oportunidad importante en la trenzada confrontación que se sigue viviendo entre los seguidores del alcalde Raúl Morón Orozco y del senador Cristóbal Arias Solís.
Pero más allá aun, puede representar la posibilidad de que la izquierda michoacana supere una añeja confrontación que se urdió en los tiempos del nacimiento del PRD y que colocó en bandos contrarios a Roberto Robles Garnica y a Cristóbal Arias Solís.
La confrontación entre roblistas y cristobalistas prevalece, solo que con otros actores y matices. El exdirigente de MORENA, proveniente de una generación que no nació en esos enfrentamientos que siguen dividiendo a la izquierda, podría representar una alternativa interesante para superarlas.
Con todo, Roberto Pantoja tiene por delante el reto de comunicar sus logros al frente del espacio que ahora tiene en sus manos y que es la cara más visible de la 4T en Michoacán. De ello dependerá una parte de las simpatías que concite su partido en el próximo proceso, al margen de quien sea el abanderado.





