Morelia/Miguel Ángel Santos
Cavar: entra la pala y sale la tierra. Un pequeño hoyo de 10 por 10 centímetros, al igual que la profundidad, suficiente para que entre un pequeño árbol. Fijarlo apisonando la tierra. Repetir lo mismo cada tres metros.
Así es como se nos fue la mañana, en compañía de las diferentes familias de la Coordinación General de Comunicación Social y los medios de comunicación, quienes ayudaban a sus pequeños a sembrar los retoños de pino, a la vez que una madre le hablaba a su hijo de lo importante de cuidar los bosques.


Paquetes de diez pinos que no tenían mucho tiempo de haber brotado se nos entregaron, y junto a ellos una pala para que comenzáramos las acciones de reforestación en un cerro de Jesús del Monte, lugar que nos recibió con un tiempo agradable. Un lugar donde los pinos han quedado, todos a la espera de las lluvias que los rieguen, al igual que yo a la espera de regresar.






