La rectora Yarabí Ávila hizo entrega del máximo reconocimiento que otorga la casa de estudios a María del Rosario Ibarra de la Garza (Post Morten), al doctor Melchor Díaz Rubio (Post Mortem), así como al doctor Ernesto Villanueva Villanueva.
Morelia, Michoacán, a 22 de octubre de 2026.- Al hacer entrega del Grado de Doctorado Honoris Causa de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) a María del Rosario Ibarra de la Garza (Post Morten), al doctor Melchor Díaz Rubio (Post Mortem), así como al doctor Ernesto Villanueva Villanueva, la rectora Yarabí Ávila González, indicó que sus nombres engrandecen el escudo nicolaíta. “Gracias a ellos, brilla la investigación, avanza el conocimiento de la humanidad y se enaltece con orgullo la sociedad michoacana”.
Con la presencia de las y los integrantes del Consejo Universitario, de familias de la y los condecorados, y de la comunidad nicolaita, la rectora indicó que el Doctorado Honoris Causa es el grado más alto que una universidad puede conceder. “Se otorga por causa de honor porque quien lo recibe ya presentó su examen ante la historia. Su tesis se escribió en hospitales, en tribunales, en plazas, en la lucha social y en el corazón de millones de personas. Hoy, la Universidad Michoacana lo entrega a tres vidas distintas que comparten una misma convicción: la libertad vale más que la comodidad y la verdad vale más que el silencio”.

Ávila compartió que esta ceremonia tiene un significado adicional, porque es el último reconocimiento Honoris Causa que entrega el presente rectorado. “Porque cuando una etapa se acerca a su cierre, las instituciones y las personas actúan con plena conciencia de su responsabilidad histórica: se preguntan qué quieren dejar escrito. Nosotros también quisimos dejar por escrito que esta Universidad honra a quienes sirven al conocimiento, a la justicia y a la verdad, y que lo hace con la frente en alto y sin pedir permiso”.
Enfatizó que, cada uno de los grados entregados en la presente administración fue una decisión pensada, debatida y asumida por el Consejo Universitario, y por toda la comunidad con la convicción de que una Universidad se define también por las personas a las que decide honrar.
Durante su intervención, la rectora describió al doctor Melchor Díaz Rubio como constructor de una gran reforma académica que transformó el rumbo de la vida universitaria, así como un reformador administrativo y legal, y destacó su vocación de servicio. “Hoy, esta institución a la que dedicó su esfuerzo, su inteligencia y su visión, le rinde homenaje, reconociendo en su legado, una huella que el tiempo no ha borrado y que las nuevas generaciones estamos llamadas a honrar”.

En tanto, señaló que María Rosario Ibarra de la Garza, visibilizó una lucha, que, pese a que han transcurrido décadas, es una deuda que aún se tiene con la sociedad como lo es la erradicación de la desaparición forzada. Su trayectoria, precisó, se enlaza con las luchas feministas por la igualdad, la autonomía y el reconocimiento de las mujeres como protagonistas de la historia. “La Universidad Michoacana honra hoy a una mujer cuya vida acompañó el dolor de muchas otras y cuya lucha permanece ligada a una exigencia esencial: que ninguna familia tenga que recorrer sola el camino de la búsqueda y que la dignidad de las personas ausentes siga ocupando un lugar en la conciencia de México”.
La rectora Yarabí Ávila destacó las aportaciones del doctor Ernesto Villanueva Villanueva, tras referir que es un pionero en el derecho de la información y uno de los más grandes referentes nacionales e internacionales en la materia, así como un constructor de normativa que protege la libertad de expresión, y uno de los estudiosos de la libertad de prensa. “Hoy su historia nos inspira a seguir creyendo en la justicia, en las leyes, pero, sobre todo, en sus instituciones. La universidad pública encuentra en trayectorias como la suya un motivo para renovar su compromiso con la investigación y la libertad de pensamiento”.
Ávila afirmó que las vidas de los tres galardonados enseñan que la integridad es el único título que ninguna autoridad puede conceder ni arrebatar. “Aprender de las biografías ejemplares es avanzar a hombros de gigantes, por eso invito a las y los nicolaitas a leer estas trayectorias como quien lee un manual de valores y a ejercer lo que enseñan: la comunidad, que nos recuerda que ninguna persona se salva sola; la autonomía, que nos permite decidir con libertad; la libertad de cátedra, que protege el pensamiento; el derecho a disentir, que mantiene viva la discusión; y la objeción de conciencia, que nos asegura que ningún orden, venga de donde venga, vale más que la dignidad”.

En uso de la voz, el doctor Ernesto Villanueva Villanueva, agradeció a la rectora Yarabí Ávila y al Consejo Universitario este reconocimiento, al señalar que es un gran honor recibirlo siendo nicolaita, como egresado de una preparatoria de la UMSNH, de igual forma, compartió que vivió en la Ciudad de México en donde pudo construir una oportunidad para poder servir de mejor manera al interés público. Destacó el legado histórico de la Universidad Michoacana, y precisó que la casa de estudios tienen un gran compromiso con los afanes y los deseos de sus orígenes que datan de 1540, al tiempo que comentó que la institución es una gran fortaleza para Michoacán y para México.
En tanto, la doctora María del Rosario Piedra Ibarra, quien recibió a título post mortem el Grado de Doctora Honoris Causa para su madre, María del Rosario Ibarra de la Garza, se dijo sumamente agradecida y emocionada por la máxima distinción de la UMSNH a su progenitora. Se pronunció por seguir luchando y hacer realidad que en este país no exista un solo desaparecido más. “Me da mucho gusto que hoy en las universidades muchos jóvenes escuchen su historia y le rindan honor a su memoria, porque eso quiere decir que su lucha floreció y que no fue en vano”.
Por su parte, el doctor Rafael Díaz Rodríguez, quien recibió a título post mortem el Grado de Doctor Honoris Causa otorgado a su padre Melchor Díaz Rubio, lo recordó como una persona que siempre tuvo la vocación de servir, comprometido con su trabajo como médico, así como en diversas responsabilidades civiles. Agradeció a la rectora Yarabí Ávila y al Consejo Universitario por esta distinción, “estoy muy agradecido con la Universidad Michoacana que él tanto amó y a la que tanto sirvió por este reconocimiento póstumo que se da a su memoria”.



