Morelia/Amanecer de Michoacán/Ariel Ramírez
Es una reliquia de la industria automotriz que data de 1949; sus fierros guardan el óxido de la nostalgia de la gente de Queréndaro e innumerables anécdotas de sus travesías por Río de Parras, Acámbaro y los caminos sinuosos de Zinapécuaro hasta la emblemática Morelia.
En su momento este camión fue la novedad en el transporte público en toda la región; hacía dos recorridos diarios a Morelia en una travesía que duraba de 4 a 5 horas.
La historia de La Vitrina está íntimamente ligada a don Ignacio Zamudio, pionero del transporte público en la región, que ya desde antes realizaba viajes en carros hechizos a las comunidades más alejadas del municipio.
En aquellos tiempos, la cercanía de don Ignacio con el gobernador Félix Ireta Viveros y el presidente Lázaro Cárdenas del Río le permitieron crear Autotransportes Atzimba, que tenía la doble intención de darle un mayor realce al hoy representativo balneario de Zinapécuaro propiedad de la familia Ireta.

“Un día el general Ireta le dijo a mi papá: señor Zamudio no tenemos quién dé servicios a los municipios, le damos los permisos que necesite, y mi papá dijo que no podía con tanto -ya quisiera ahorita uno un ofrecimiento así en estos días- total mi papá le dio servicio y compró este carrito (La Vitrina), antes tenía un carrito con tablas de madera a los lados”.
Luis Zamudio, uno de los 16 hijos de Ignacio y doña Teresa Arroyo (qepd), nos comparte algunas anécdotas de La Vitrina que a últimas fechas ha ido restaurando para realizar pequeños viajes en familia y gente cercana.
“Me acuerdo que en Estación Queréndaro, era el paradero donde llegaba el tren y ahí había un carrito de mulas y una vía que llegaba a la Hacienda de Queréndaro. Ahí, subíamos a la gente con guajolotes, costales, gallinas, todo…, aún tengo una foto donde sale este carro “viejo” con gente, bien vestida con los trajes de antaño, muy elegantes”
Para Luis este carro es la historia viva de su familia, de ahí que en la cabina está grabado el árbol genealógico de la familia Zamudio Arroyo y las imágenes de la Ex Hacienda de Queréndaro y la antigua Valladolid.
El viejo Chevrolet conserva muchas de sus piezas originales, sin embargo, Luis ha ido cambiando algunos fierros para echarlo andar nuevamente y no descarta la posibilidad de que en algún momento La Vitrina vuelva a recorrer los caminos a Morelia, pero ahora como un transporte turístico.
El legado de don Ignacio trascendió con la creación de Transportes Queréndaro y el empuje de Luis Zamudio permitió que hoy Zinapécuaro tenga su propia central que está concesionada en comodato a Grupo Coordinados que integran: Transportes Atzimba, Águila de Pata y Transportes Queréndaro.





