Morelia, Mich.| acueductoonline.- Mientras los nuevos teletrabajadores y sus empleadores se enfrentaban a una realidad nueva, una gran parte de la población activa del mundo no tuvo más remedio que acudir a su lugar de trabajo. Se ha informado ampliamente sobre las dificultades que enfrentan los trabajadores de la salud, pero los empleados de otras industrias tienen que encarar el viaje al lugar de trabajo a veces en trenes o autobuses abarrotados y, a menudo, interactúan con otras personas, asumiendo riesgos de salud considerables.
En Estados Unidos estos temores llevaron a la acción colectiva de los trabajadores de Whole Foods, una cadena de supermercados subsidiaria de Amazon. En marzo de 2020, como respuesta al contagio de COVID-19 de sus colegas, los trabajadores decidieron reportarse enfermos y exigir permisos por enfermedad, pruebas gratuitas de coronavirus y pago adecuado por correr riesgos. A esta acción le siguieron en abril paros laborales en algunas de las empresas más grandes de Estados Unidos, como Walmart, Target y FedEx.
Aunque los primeros consejos para la protección y prevención se centraron en medidas como el lavado de manos, el uso de máscaras y guantes y el distanciamiento físico, la OIT se dio cuenta rápidamente de que era necesario hacer más para abordar los aspectos relacionados con el trabajo.
“En el lugar de trabajo hay que pensar en algo más que los individuos: es necesario proteger todo el ambiente”, puntualiza Nunes. “Un ejemplo con el que muchos nos hemos encontrado ocurre en tiendas y supermercados, donde ahora es común ver separadores plásticos transparentes entre cajeros y clientes. Las superficies de trabajo también se limpian con mucha más frecuencia, pero esto plantea otras preocupaciones que deben atenderse, como la posibilidad de problemas en la piel o problemas respiratorios causados por las sustancias químicas de los productos de limpieza”, subraya.
Algunas ocupaciones como la atención médica y el comercio minorista han lidiado con estos problemas durante varios meses, pero hay otros sectores de la economía que apenas abrirán. En varios países, se están haciendo planes para permitir las reuniones numerosas en lugares como salas de conciertos y cines, y, de cara al verano en el hemisferio norte, parece que se ampliará la gama de actividades turísticas autorizadas.
Sin embargo, para que esto suceda y para que las economías se abran de manera segura, los gobiernos y los empleadores, en colaboración con los trabajadores, deberán asegurarse de que los trabajadores de éstas y todas las demás industrias estén seguros en sus lugares de trabajo y confíen en que no estarán expuestos a riesgos innecesarios, específicamente a los relacionados con el COVID-19.







