Pintores de gorra…

Carlos Torres Oseguera

Costa michoacana/Carlos Torres Oseguera

El portal de Internet  ofrece aspectos de su viaje por el continente, paisajes serrano donde parece que están escalando en las nubes, arroyos montaraces, bajo selvas portentosas, guacamayas en vuelo, zonas desérticas, desfile de pelicanos sobre olas tumultuosas, el paisaje de América, sus rostros, encuentros  con otros viajeros continentales, y su trabajo de pintores en cachuchas, en tablas, en lo que sea, foto con amigos ocasionales, en Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua todo la ruta.

El ser  pintores les está financiando su singular periplo,  “Pintamos gorras o tablas de surf,  con diferentes motivos o lo que la gente nos pida, con ese dinero conseguimos pagar la gasolina, alojamiento, comida.”

En Nexpa decidieron hospedarse “Venimos acampando, por la economía, pero tras un mes de siempre carpa y lluvia, optamos por hospedarnos, en La Salada, Guerrero, -su anterior  referencia- habíamos juntado una plata que da para dormir, un  buen baño de agua fría, en sí, recuperar energías”.

Hace más de un mes en México, entramos por la frontera de La Mesilla, venimos de sur a norte, venimos subiendo, Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán…

¿Y la imagen de México en el exterior? Fea la fama de México en otros países, siempre te meten miedo, se habla más de los estados de Michoacán, de Guerrero, de Sinaloa, pero nuestra experiencia es otra, yo hablo por mi experiencia no por lo que la gente dice, hemos encontrado gente generosa, hospitalaria, perfecto, México sensacional, de los  mejores destinos por su hospitalidad. Traemos un itinerario, si pasamos por algún lugar donde se sienta un ambiente irrespirable optamos por seguir de largo

Se eleva mucho la mala imagen de lugares o países, si uno se lleva por lo que la gente dice, va mal, nos decían que El Salvador (Centroamérica)  es un lugar muy pesado, pero la verdad es que eso del crimen y la droga se da en lugares muy hacinados, en las metrópolis, en las ciudades, pero nosotros nos manejamos siempre en lugares rurales donde hay gente sana por dentro.