PGJE, a puerta cerrada

Foto: especial

Morelia/ Daniel Valladares Altamirano

Con puntualidad milimétrica, arribó el titular de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE): José Martín Godoy Castro. Acompañado de los distintivos escoltas, en su frente y retaguardia,… las camionetas entraron a las restringidas inmediaciones, con la “prisa” que siempre los asedia.

Todavía, en la ‘pluma’ de entrada, algunos camarógrafos y periodistas se registran —a prisa —para llegar a la conferencia de prensa que está por iniciar. Del acceso, hacia el auditorio de la Unidad Especializada para el Combate al Secuestro, un par de minutos separan (en distancia) a los comunicadores, para tomar la “nota del día”.

Casi corriendo, cargando tripiés y cámaras, los informantes se apresuran para poder ser parte del mensaje del Procurador, la noticia: la desarticulación de una banda criminal, dedicada (entre otras cosas) al robo de autos en Morelia, Pátzcuaro y Uruapan.

A puerta cerrada, la información era ya expuesta, y sólo una pared dividía a los corresponsales de la fuente… esa puerta cerrada, al parecer descompuesta, o intencionalmente modificada, para no “funcionar”.

Con celular en mano, y el brazo atravesando las persianas de una ventana entreabierta, un periodista buscaba la forma de tomar testimonio de lo que se decía dentro de la sala… “El Gabo”, “El Fresa “y “El Chuky”, —presuntos involucrados en el caso de las “mujeres de Cointzio” — fueron capturados.

Con enérgica insistencia, reporteros que llegaban al lugar, golpeaban la puerta trasera de acceso al auditorio. Impertinentes, o tal vez desinteresados, resultaban molestos al interior del recinto; mientras, el procurador seguía con su mensaje.

Habían pasado 20 minutos, cuando, un elemento de seguridad (que también pretendía entrar), tomó una navaja de su bolsillo y finalmente abrió el portal… “Es todo, muchas gracias” Fueron las palabras que los comunicadores alcanzaron a escuchar.

Con una abrupta salida, Godoy Castro, se retiró del edificio dirigiéndose a su transporte, y cabe señalar, que a pesar de “aparentemente” estar refugiado en casa, sus escoltas se veían inquietos a la salida del efectivo.

Al final, el acto, fue el medio por el cual se refrendó a la sociedad michoacana, el compromiso de las instituciones gubernamentales por mantener el orden y la seguridad… que muchos, seguimos anhelando.