Morelia/Acueducto
En el pueblo mágico de Pátzcuaro se conjunta la vida moderna con las tradiciones prehispánicas, que se advierten en sus empedradas donde la gente se pierde entre edificios y templos de estilo barroco y neoclásico, que se distinguen en torno a sus amplias plazas.
Es un deleite admirar sus casas de adobe y teja, que parecen construidas para una fotografía, en la que resalta el colorido de las artesanías y manteles que con sus azul, amarillo y rojo han conquistado y ganado fama por su calidad y originalidad.
En la época prehispánica, Pátzcuaro, que en Purépecha significa `puerta del cielo, fue uno de los principales centros ceremoniales de los purépechas, cuyos descendientes aún habitan los alrededores y conservan sus tradiciones como lo son sus danzas, música y gastronomía.
Se incorporó al programa Pueblos Mágicos en el año 2002, y a partir de entonces ha diversificado sus productos culturales y turísticos, por lo que se ha posicionado como el segundo destino turístico del estado con mayor demanda por parte de turistas y visitantes nacionales y extranjeros, según Enrique Rivera Ruiz, secretario de Turismo, Cultura y Artesanías del municipio.
Actualmente cuenta con una gran cantidad de atractivos arquitectónicos y naturales, tanto en la ciudad, como en sus alrededores, además de ofertas turísticas como el Cantoya Fest, el impulso a tradiciones como la Semana Santa, La Noche de Ánimas y la Feria Patronal, que permitieron imprentar el turismo en casi el 40 por ciento, en comparación los últimos 10 años.





