Morelia, Mich. | Asaid Castro/ACG.- Una mujer con gafas y suéter tejido se hinca en la banca de madera, junta las manos y mira al frente. A pocos metros, en el altar central de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, la imagen permanece recostada en su lecho, vestida con un manto azul y cubierta por cientos de recortes de papel en forma de paloma. No son un simple adorno: en cada figura hay una petición o un agradecimiento dado por la gente que acudió al templo durante los primeros días de agosto.
Es 14 de agosto. En esta colonia de Morelia, la escenografía representa la Dormición de la Virgen María, un rito que precede a la celebración de la Asunción del 15 de agosto.
Afuera, la noche cae sobre la calle donde la fachada de color ocre se ilumina entre el cableado eléctrico y el tráfico habitual. Adentro, bajo un techo abovedado decorado con flores de colores, los asistentes esperan en silencio, se persignan o buscan con la mirada los detalles del manto.
Cada figura de papel representa un compromiso cumplido. Marbella Mondragón, servidora del templo vestida con una cinta roja al cuello, camina a las afueras del templo y explica la dinámica con naturalidad: «Es la dormición de María, porque es llevada el día de mañana en cuerpo y alma al cielo». La escenografía no sugiere una muerte, sino un trance previo al traslado celestial, según la interpretación católica.

El rescate de una costumbre local
La práctica no es muy antigua en este punto de la ciudad. De acuerdo con el personal del templo, la costumbre penas se está recuperando como parte de una iniciativa para rescatar tradiciones purépechas asociadas al legado de Vasco de Quiroga. En Morelia, además de Guadalupe, el templo de Fátima es el único espacio que replica este montaje.
«Todas las palomitas con las que la ves vestida vienen siendo las eucaristías ofrecidas a la Virgen por algún favor que te haya hecho o por un favor que le quieres pedir», comenta Marbella mientras algunos visitantes se acercan a tomar fotos con sus teléfonos.
Para la tarde de este viernes, la figura acostada permanece rodeada de arreglos florales blancos y hojas de papel acumuladas sobre el textil azul. El 15 de agosto el montaje cambiará de posición para marcar el día de la Asunción, momento en que la Iglesia católica concluye la jornada festiva.
Por ahora, la parroquia mantiene en su altar esta composición: una imagen tendida sobre flores y cubierta por mensajes individuales de papel que, en conjunto, muestran el regreso de una costumbre religiosa en la capital michoacana.





