Morelia, Mich. | Montserrat Herrera/Acueducto Online.- Pablo, un vendedor que creció dentro del Mercado Revolución, ha estado desde los 11 años laborando de la mano de su padre.
Pablo ha pasado gran parte de su vida entre semillas y frutos secos, pues desde muy corta edad se ha dedicado a la vendimia, instruido por su padre.
«Desde que empezó el mercado, aquí estamos, hace como 40 años que abrió, y desde los 11 años estoy aquí. Es que es de mi padre, él nos traía, es de la familia».
— ¿Qué es lo que más le gusta de vender aquí?
— Pues todo, la verdad, vamos vendiendo mientras van pidiendo, también la gente es muy cálida.
Pablo, después de haber probado suerte en Estados Unidos, volvió al mercado a hacer lo que más le gusta, vender dentro de él.
«Soy feliz, estoy contento, estamos trabajando bien, esto es mi mero, mero. Me fui a Estados Unidos, pero mejor me planté aquí; como dijera un padrino: ya no soporto regaños de un patrón».
Su momento más triste del mercado fue cuando empezó la pandemia, pues ya no estaba tan concurrido como antes: «sí, fue muy triste, no pasaba tanta gente o entraban de a poquitos».
Pablo tiene una particular manera de vender ya que, con todos los clientes, tiene la paciencia de explicarles para qué puede usar cada uno de sus productos.
Él y su padre se encuentran en el local 51 «Semillas y Cereales Don Pedro» en donde, todos los días están ahí para servir a usted.



Imágenes Monserrat Herrera





