Morelia, Michoacán | ACG.- En una pista ovalada improvisada dentro de un auditorio, el sonido constante de las ruedas anuncia que algo distinto está por comenzar.
Entre cascos, rodilleras y estrategias, un grupo de integrantes acelera, se bloquea el paso y vuelve a levantarse una y otra vez.


Para quienes observan desde fuera puede parecer solamente un deporte de contacto; para quienes forman parte de él, es una comunidad que lleva más de una década rodando por Morelia.
La historia de Ovejas Negras comenzó hace más de una década gracias a la iniciativa de varias personas que buscaban crear un espacio diferente dentro del patinaje.


Entre sus fundadores se encuentran Alma Leticia Rosas Escutia y Francisco Javier Fuentes Velasco, hermanx de Eva Berenice Fuentes Velasco, quienes impulsaron un proyecto donde todas las personas integrantes pudieran participar en las decisiones y sentirse parte de una misma comunidad.
Esa filosofía continúa siendo una de las principales características del equipo. Eva forma parte de Ovejas Negras desde hace aproximadamente 12 años.


Su historia corre prácticamente al mismo ritmo que la del equipo y ha sido testigo de cómo una disciplina poco conocida logró abrirse paso en Morelia gracias a la pasión de quienes encontraron en los patines mucho más que un pasatiempo.
La idea nació cuando el roller derby apenas comenzaba a expandirse por México. Inspiradas por un deporte que había llegado desde Estados Unidos y que poco a poco se daba a conocer en distintas ciudades del país, varias personas decidieron apostar por algo diferente.


Lo que comenzó como una iniciativa pequeña terminó convirtiéndose en uno de los equipos con más trayectoria dentro de esta disciplina.
A pesar de los años y de los resultados obtenidos, el roller derby continúa siendo un deporte poco conocido para gran parte de la población. Muchas personas reconocen a Ovejas Negras por algunas exhibiciones o actividades públicas, pero pocas han tenido la oportunidad de asistir a un partido y descubrir todo lo que ocurre dentro de la pista.


A simple vista parece una serie de vueltas rápidas y choques constantes. En realidad, detrás de cada movimiento existe una estrategia. El juego enfrenta a dos equipos integrados por bloqueadoras y jammers, las personas encargadas de abrirse paso entre sus rivales para sumar puntos. Cada encuentro exige velocidad, resistencia física y trabajo colectivo.
Los golpes forman parte del espectáculo, pero también de los riesgos. Eva recuerda una fractura de hombro sufrida durante una competencia en Monterrey después de salir proyectada contra una barrera.


Son accidentes que pueden ocurrir en una disciplina de contacto, aunque quienes la practican utilizan casco, rodilleras, coderas, muñequeras y protector bucal para reducir los riesgos.
Pero si algo destaca Eva del roller derby no son los golpes ni las caídas. Es la oportunidad de descubrir de lo que una persona es capaz. Explica que dentro de la pista no importa si alguien es alto o bajo, de complexión delgada o robusta.

Cada integrante encuentra una habilidad que puede aportar al equipo y aprende a enfrentar retos que antes parecían imposibles.
Esa filosofía también se refleja fuera de los partidos. Aunque durante los encuentros existen rivalidades deportivas, al terminar la competencia suele prevalecer la convivencia.
Las personas que integran la comunidad roller se apoyan entre ciudades, comparten hospedaje cuando viajan a torneos y mantienen una relación cercana incluso cuando pertenecen a equipos diferentes.
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Lo que pasa en la pista se queda en la pista
Actualmente, el roller derby en Morelia se sostiene principalmente gracias a Ovejas Negras Roller Derby y Malditos Perros. A nivel nacional existen alrededor de 14 equipos activos y rankeados. Entre ellos, el equipo moreliano ha logrado colocarse en la quinta posición nacional, resultado que le permitirá disputar los playoffs en busca de un lugar dentro del campeonato mexicano.
Los logros deportivos, no siempre vienen acompañados de reconocimiento. Quienes practican la disciplina consideran que todavía existen prejuicios hacia este deporte.
Algunas personas creen que los patines dañan las instalaciones deportivas o desconocen que el roller derby cuenta con competencias nacionales e internacionales.
Incluso integrantes de equipos de Morelia han formado parte de selecciones mexicanas que han representado al país en competencias mundiales.
Mientras algunas personas perfeccionan bloqueos y otras apenas aprenden a frenar sobre los patines, el equipo continúa creciendo. Entre sus integrantes hay estudiantes, profesionistas, madres, padres y personas de distintas edades que encuentran en la pista una forma de mantenerse activas, convivir y formar parte de una comunidad.


La invitación permanece abierta para quienes quieran conocer este deporte. Ovejas Negras entrena los domingos en el Auditorio Servando Chávez y, en muchos casos, incluso presta patines y equipo de protección a quienes desean intentarlo por primera vez.
La práctica continúa. Las ruedas siguen girando sobre el piso, las indicaciones cruzan de un extremo a otro del auditorio y los bloqueos se repiten una y otra vez.
Después de más de una década, Ovejas Negras mantiene vivo un deporte que todavía busca mayor visibilidad en Morelia, pero que para quienes lo integran representa mucho más que una competencia: un espacio de amistad, esfuerzo, identidad y pasión sobre cuatro ruedas.





