Organilleros, custodios de una tradición

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Morelia, Mich. | Acueducto Noticias / Irene Valdivia.- En días pasados, las redes sociales se inundaron de discusiones alrededor del oficio de los organilleros mexicanos cuando la modelo estadounidense y residente en México, Breanna Claye, compartió en sus redes sociales su desagrado por el sonido emitido de los tradicionales organillos, aún populares en la Ciudad de México.


Reacciones a favor y en contra pudieron encontrarse en este debate, aunque la aplastante indignación de internautas mexicanos fue suficiente para que su casa representante, Queta Rojas, emitiera un comunicado deslindándose de la modelo y afirmando que no continuarían laborando con ella.


Más allá de la discusión pública sobre la calidad musical, se hizo notar el olvido generalizado compartido entre la población por el origen y significantes alrededor de la figura del organillero y su instrumento como parte de la cultura mexicana.


Para conocer más de este trasfondo, conversamos con David Becerril Dichi y con Alejandro Constantino, organilleros del Centro Histórico de Morelia.


David es moreliano de toda la vida y actualmente tiene 31 años, de los cuales ha pasado una década completa ejerciendo este oficio.
Cuenta que, como todos, inició en este trabajo porque tenía la necesidad de un empleo, pero también dado un contexto familiar.


“Mucho del mundo de los Organilleros, pues es, por decirlo así, un gremio. Somos pocos, nos conocemos prácticamente entre todos, y mucho corre en familia. Afortunadamente cuando tuve la necesidad entrar a chambear de esto, un tío tiene ya 40 años dedicándose a esto. Entonces me dio la oportunidad, me prestó el aparato, me enseñó a chambearlo y era en lo que encontraba otra cosa, pero me gustó. Él solía venir a Morelia a trabajar temporada de Navidad, Semana Santa, pero ya me quedé yo de planta aquí.”


Acueducto.- ¿Cómo ha sido la evolución del oficio esta década que llevas trabajando?
Empecé yo solo, ahora ya tengo ayudantes (Alejandro Constantino), ya vamos avanzando. Hemos conseguido varios logros. Ahora sí que afianzarnos como la estampa de Morelia, hemos aparecido en varios spots, entrevistas, incluso no sé, fue 2017 o algo así cuando vino el Papa. Salimos en el vídeo del Buki dando la bienvenida a toda la ciudad porque ya nos volvimos parte de la imagen.


¿Cómo has visto tú la recepción de las personas a tu oficio?
Siempre muy buena. Es raro que a alguien le moleste o así, pero porque también nosotros tenemos mucho cuidado de pues tratar a la gente con toda la amabilidad posible, traer bien nuestro uniforme, nuestro aparato, y pues si tratas bien la gente, la gente responde también muy bien. No habría durado ya el tiempo que ha durado, ni tampoco el oficio y la tradición, si no fuera por eso, porque la gente como sea nos quiere.


Acueducto.- Comentaba Alejandro en otro momento sobre lugares designados.
No tanto como designados, ahorita estamos en la como modalidad de ambulantes o semifijos, que es como nos tiene tolerados a nosotros el ayuntamiento o la dirección de mercados. Entonces más bien ya tenemos nosotros lugares que conocemos, que nos va bien, que podemos ir rolando, pero ahora sí que como que designado no es tanto así, pero ya nos hemos hecho costumbre en algún lugar, y por ejemplo, aquí (Esquina de Allende y Morelos Sur) nos llevamos bien con los negocios y todo eso. Porque bueno, no les molesta el ruido, y también cuando les urge o así, “Oye, ¿Tienes cambio de uno de $20? ¿De uno de $50?” Siempre tenemos monedas nosotros para resolverles la urgencia. Entonces como sea, por ejemplo, aquí nos han aceptado, por eso hemos encajado como en el bioma del del centro.


Acueducto.- ¿En qué otras zonas están?
Luego por la Avenida Madero, como a la altura del hotel Madero, el Virrey de Mendoza y el Aldama. Por la Iglesia de la Santa Cruz. Y de vez en cuando, porque luego también allá hay eventos de temporada o así, en la Calzada de San Diego.


Acueducto.- En esta política que hubo, este fin de semana, justamente sobre el sonido, si es música o no, si les gusta o no a los extranjeros. ¿Qué opinas toda esta polémica que ocurrió?
Pues como en todo, hay dos lados. Y ahora sí que primero poniéndome del lado de la señorita que se quejó, pues tiene sentido cuando uno no está acostumbrado, cuando no entienden de todo el contexto, porque no solamente es música, tiene que ver con mucho de la cultura de la estampa, por ejemplo, incluso desde nuestro uniforme, que es una remembranza a los Dorados de Villa. Entonces ya desde ahí también es un asunto visual también, no todos los organilleros cuidan qué tan afinados traen sus aparatos y así, entonces no sé específicamente de quién se quejaba ella. Pero podría decir, igual y hay algunos que no estén sonando bonito que sí pudieran molestar. Por eso nosotros aquí nos esforzamos, y también Ayuntamiento cuida de que de al menos los que somos tolerados estemos de acuerdo con ese lineamiento para no ser una molestia, pero, por ejemplo, estamos mucho tiempo cerca de una tienda vacía, aunque suene bien, el aparato tiene 8 canciones, o sea, es como media hora. Realmente si estás más de eso en un lugar ya se empieza a repetir, la gente se empieza a cansar, igual que si le pusieran los mismos 8 canciones todos los días durante algún tiempo. Y bueno, yo tengo este aparato con estas 8 canciones, por 10 años. Entonces sí se puede cansar uno, pero es más que solo eso, es tradición, es contexto y como está tan arraigado a cómo vemos la ciudad, a cómo nos vemos nosotros mismos, cómo nos comportamos, etcétera, que es una tradición el que vivimos de que de que la gente nos dé, que alguien de fuera se meta con eso, pega. Es como cuando los muchachos estos que dijeron que no les gustaba el picante o así de no sé qué bandas, como ¿Cómo te metes con el picante? Pues también cómo te metes con los organillos.


Acueducto.- Yendo a la historia, la historia de los organilleros ahora que mencionas el funcionamiento del aparato.
Pues originalmente, estos aparatos son alemanes y se inventan como para eso de 1860, no me acuerdo bien. Y se empiezan a radicar en todo el mundo, empiezan a esparcir, pero en México pegaron muy duro para eso de 1900, para la época de la Revolución en 1910. No se podía cargar un millón de canciones en el bolsillo con el celular, pues este fue el modo de tener acceso a ellas en las calles, en las cantinas, en las fiestas, yendo a las vecindades, pues uno de ellos fue esto que se abrazó mucho. Usamos el uniforme de los Dorados de Villa porque se dice que Pancho Villa viajaba con uno de nosotros. Con un aparato. Entonces, cuando en su momento, parece de 1940 y algo, no me acuerdo, se hace la Unión de Organilleros de México y tomamos uniforme como remembranza, y también para identificarnos entre nosotros. Sin embargo, en diferentes partes del mundo lo han abrazado diferente, por ejemplo, como los europeos llegaron y ocuparon muchos lugares, como India o así, allá se acostumbró con el changuito, que es de ahí de donde sale el mito del Changuito, aunque no sé si alguien haya visto alguna vez un changuito con uno de nosotros en los últimos 80 años. En Guatemala también que está aquí pegado a México, también llegaron a pegar y allá se acostumbra o se acostumbró a trabajarlos con un perico o una guacamaya, porque a ellos les daba la impresión de que era como una caja con pájaros por las flautas. Entonces allá también les dicen pajareras por eso. Entonces puede ser un sincretismo que fue pegando en diferentes lugares, pero así es como México lo abrazó.

Acueducto.- Y sobre este aparato en particular, ¿Sabes cuántos años tiene?
Este aparato es una réplica de uno alemán. No es tan antiguo como un alemán, pues uno así puede tener más de 100 años trabajando. Este nada más tiene 30, casi mi edad. Y por eso trae canciones mexicanas y algunas que estaban de moda hace 30 años, en el 94. Traigo una de Luis Miguel, otra de Juan Gabriel, no tan tradicionales, pero es lo que estaba de moda en aquel entonces.


Acueducto.- ¿Qué canciones tiene?
Trae Las Mañanitas, Amigo Organillero, Dios nunca muere, Miénteme Más, Volver Volver, Se me olvidó otra vez, que es la de Juan Gabriel, Nube Viajera de Vicente Fernández, y No sé tú de Luis Miguel.


Acueducto.- En cuanto a el mantenimiento del aparato, ¿Cómo es?
Tienen, como todo, dos mantenimientos. Como el mantenimiento, ahora sí de traerlo bien, bonito, y el correctivo, que es cuando ya se descompone, y desafortunadamente cuando sí se descompone de algo que no se pudo prever con el cuidado regular sí hay que llevarlo, por ejemplo, a Ciudad de México, donde están todavía las personas de las pocas que saben repararlos. Que creo que serían unas 5 en todo México, afortunadamente mi tío que me enseñó el oficio, una de ellas.


Acueducto.- Muy bien. ¿Qué debe saber la gente, tanto los turistas como los morelianos sobre el oficio, sobre el aparato, y sobre el contexto?
Para empezar, que si nos ven en la calle, pues con toda confianza, hay gente que viene de fuera de México o de otros lugares donde sienten que la gente que trabaja en la calle es más agresiva, que tiene miedo de siquiera voltearte a ver porque sienten que les vas a cobrar o que te toman la foto a escondidas porque sienten que uno les va a decir son $10, no sé, y realmente nosotros ahora sí que con toda confianza y sin compromiso, pues dejamos que la gente tome fotos, nos pregunte, vea cómo funciona, tome video. Entonces si algo quisiera que supieran es eso, no se sientan comprometidos y que estamos realmente para servirles.


Nosotros no cobramos la foto ni nada de eso, porque, a fin de cuentas, es parte de tratar bien a la gente y entre comillas, hasta es publicidad gratis. Alguna vez llegó un señor con acento norteño a decirme “Tómate una foto conmigo, porque hace un año vino mi compadre y se tomó foto contigo y me presumió, entonces ahora va la mía” y yo no sé quién era su compadre, no me acuerdo de él, pero me acuerdo de él porque llegó, se tomó la foto y me dejó $100. Y uno sin cobrarle realmente nada, entonces, pues sí, la gente lo trata mejor a uno sin compromiso.


Acueducto.- ¿Actualmente es redituable el negocio? ¿Crees tú que hay un alza o es estable? ¿Va hacia abajo?
Ay, es que voy a sonar muy político, pero nos pegó muy duro el final del sexenio de Peña Nieto, que el dólar subió un montón, y pues a nosotros la gente, no sé, si salíamos con $100, $200 ese día, eran los mismos 200 pesos después de que se devaluó, pero rendían menos. Entonces ahorita nos hemos estado recuperando un poco de eso, pero esa época fue pesada.


La pandemia fue pesada también, porque no había mucha gente en las calles, no nos daban, ayuntamiento no nos daba los permisos para estar aquí en el centro histórico, entonces teníamos que salir a las calles tocando de puerta en puerta, que ese es otro modo de como antes se iba a las vecindades en esa época. Igual y no queda tanto dinero, pero la gente en sus casas te dejaba fruta, un litro de leche, lo que pudiera. La gente nos atendía. Entonces de algún modo nos hemos mantenido, pero sí todavía nos estamos recuperando de la pandemia, principalmente.


Acueducto.- OK. Ya para ir cerrando. ¿Algo más que quieras agregar sobre la polémica del pasado fin de semana?
Pues es normal que no todas las personas de las diferentes latitudes del mundo no puedan asimilar las tradiciones de otras partes que visitan. Yo creo que ya es muy a criterio personal el cómo lo vas a manejar, y más si eres una persona que está en el foco de atención pública todo el tiempo, en internet.


Acueducto.- Hay mucha gente ha debatido sobre si estuvo bien o no que la marca dejara de representarla como modelo, pero no sabemos qué opinan ustedes directamente como el gremio afectado, entonces, ¿Qué opinan ustedes de la medida? ¿Creen que puede tomar una medida distinta por lo que pasó?


Mira, yo usualmente estoy en contra de las cancelaciones, porque muchas veces no tiene que ver con la persona, pero en este caso como la persona lo que vende o su fuente de trabajo es su imagen, y su imagen está en juego en el lugar donde está trabajando por lo que está expresando de a quienes quiere llegar, que son los mexicanos, entiendo que la marca diga “Esto no es lo que queremos”.


Es que así es con todo, como dicen, a tierra que fueres, haz lo que vieres, y como decía mi compañero, no estamos acostumbrados a, por ejemplo, si nos tocara ir a India o por allá, la música es súper diferente para nosotros. Lo que suena desafinado para ellos es micro tonalidades, o cosas que ellos manejan de una tradición totalmente diferente. Entonces, si uno sin conocer o de primera impresión llega y dice “Ah, no, esto está desafinado”, pues evidentemente la gente que está ahí se te va a echar encima, porque al final de cuentas la música o la tradición son cosas sociales, entonces si uno no es de esa sociedad, no la entiende, también es muy imprudente.


Yo creo que fue quizá un poco más allá de la medida, o sea el echarla de la marca. Pero también es parte como le digo, es como a criterio personal saber qué declaraciones vas a emitir tú, y según tu criterio, qué es prudente y no si eres una figura pública, y cómo te puede afectar eso tu imagen, tus relaciones públicas.