Opinión | Hacer política

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Acueducto | Salvador Barajas

En estos tiempos convulsos, es conveniente regresar al origen y recordar que la política fue concebida como una acción de servicio a la sociedad y la organización de la misma, la actual pandemia, ha puesto en claro a que políticos percibe la sociedad como aquellos que trabajan para su bienestar y no para su beneficio personal.


Bajo esa línea, desde el inicio de la pandemia, el gobierno de Michoacán, con Silvano Aureoles a la cabeza, optó por no ser omiso y hacer frente al COVID-19, aquí no cupieron las declaraciones “chambonas” como las del gobernador de Puebla en donde aseguraba que el coronavirus solo le daba los ricos, o las actitudes populistas del inquilino de Palacio Nacional, en donde fue de minimizar la letalidad del virus, pasando por abrazarse, no utilizar cubre bocas, hasta afirmar que más de 50 mil muertos y ser el tercer país con el mayor número de fallecidos, no es algo tan grave.


En Michoacán se tomaron medidas serias, se instaló un centro de inteligencia en salud, se pidió quedarse en casa, se hizo obligatorio el uso del cubre bocas y entre otras determinaciones se prohibieron, bailes, cines, reuniones masivas y más recientemente mercados sobre ruedas y se ha limitado el horario de bares.


Esto no significa que en Michoacán el COVID-19 sea cosa del pasado, significa que hubo una administración estatal que le apostó en serio a su contención y que con la conciencia e muchos ciudadanos ha logrado que el número de contagios y muertes no sean una estadística puntera en el país.

Por el contrario, la última medición hecha por la casa Mitofsky dan cuenta de un crecimiento en la aprobación de Silvano Aureoles quien ascendió 18 puntos entre los meses de febrero a julio y que en la última encuesta apunta un 38.5 % de aceptación.


Cosa similar, sucede con la medición realizada por México Elige, quien ubica al gobernador de Michoacán, como el cuarto mejor evaluado a nivel nacional en el manejo de la crisis del COVID-19, estos reconocimientos son gracias al trabajo coordinado en todas las áreas del gobierno estatal, mismas que no han pasado desapercibidas para el ciudadano.

Las cifras de muertes por COVID crecen día con día en todo el país y vaticinar un final feliz, está fuera de toda lógica, el costo será muy alto, pues significan vidas humanas que se van a perder, mientras tanto, será la ciudadanía, en este estado y en el resto el país quienes cobraran la factura de las decisiones o las indecisiones a la hora de acudir a las urnas.